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martes, 11 de septiembre de 2018

PARANA .JUICIO ROBOS DE BEBES. INSPECCIONARON CLINICA PRIVADA DE PEDIATRIA

En la continuidad del juicio por robo de bebés durante la dictadura, la Justicia federal realizó una inspección en el Instituto Privado de Pediatría (IPP) .

Durante el procedimiento se pudieron corroborar las reducidas dimensiones del lugar donde se encontraban internados los neonatos, lo que para las querellas refuerza la hipótesis de que los médicos imputados no pudieron haber estado al margen de la internación allí de los hijos de los detenidos desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela. 

El juicio continuará el miércoles a las 9, en la sede del Tribunal Oral, donde se producirá el careo entre los médicos Juan Ferraroti y Alfredo Berduc y se cumplirá con la última audiencia de la etapa testimonial de este proceso por crímenes de lesa humanidad.

La voz del imputado

Hasta el momento Torrealday no prestó declaración en la sala de audiencias, como tampoco lo hicieron sus socios que ni siquiera concurren al juicio. Durante la inspección de este lunes, sí se pudo oír la voz del médico que todos mencionan como quien tomaba todas las decisiones en el IPP. Por ejemplo, confirmó que había solamente cuatro cunas y cuatro incubadoras.

El abogado querellante Marcelo Boeykens destacó este hecho: "La verdad que es la primera vez que declara en el juicio Torrealday y entendemos que lo hizo también en ejercicio de su propia defensa, así que las consideraciones vertidas por el imputado van a ser merituadas por las querellas y deben ser merituadas también por el juez al momento de dictar sentencia como una declaración de defensa".

Los abogados destacaron que se pudo corroborar que "todo funcionaba ahí dentro"; la administración, la enfermería y el registro de las enfermeras de la evolución de los niños.
Tras haber nacido en el Hospital Militar de Paraná, los mellizos Valenzuela Negro estuvieron internados en el IPP entre el 4 y el 27 de marzo de 1978 en el caso de la niña y entre el 10 y el 27 el niño. Fueron anotados con los nombres falsos de "Soledad López" y "NN López" y entregados a personas ajenas a la familia, sin haber dado aviso a la Justicia de Menores. La beba mujer restituyó su identidad en 2008 y el destino del varón continúa siendo un misterio. Los dueños del IPP se han defendido todos estos años diciendo que no se enteraron de estos hechos. (Nota completa en unoentrerios)

lunes, 12 de febrero de 2018

Otro represor suelto

El ex oficial de Inteligencia Carlos Hidalgo Garzón, condenado por delitos de lesa humanidad y apropiación de una hija de desaparecidos, salió de su casa sin permiso en dos oportunidades y tenía una escopeta y una pistola.

Mientras los vecinos del bosque Peralta Ramos de Mar del Plata aguardan expectantes que el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata revoque el arresto domiciliario de Miguel Etchecolatz, otro represor condenado por delitos de lesa humanidad ratificó su nulo apego a la ley al violar por segunda vez sus privilegiadas condiciones de detención. Se trata de Carlos del Señor Hidalgo Garzón, ex oficial de inteligencia del Ejército condenado por sus crímenes en el centro clandestino La Cacha y por la apropiación de la hija de dos de sus víctimas. Abuelas de Plaza de Mayo denunció ayer que a mediados de enero salió al menos dos veces de su casa de Castelar sin autorización y que además admitió en una denuncia policial tener armas en su poder. En consecuencia pidió el fin de ese beneficio y le reclamó al TOF-1 de San Martín que ordene la inmediata detención del represor y de su mujer (también apropiadora) María Francisca Morillo, quien está condenada pero libre y oficia paradójicamente como garante de que Hidalgo Garzón no salga de la casa. Alan Iud, abogado de Abuelas, recordó que los jueces Héctor Sagretti, Daniel Cisneros y Dante Petrone dictaron en 2013 “una sentencia ejemplar” a los apropiadores de Catalina de Sanctis Ovando pero advirtió que “si no se cumple, se transforma en una burla”.

Catalina nació durante el cautiverio de su madre en Campo de Mayo en agosto de 1977 y recuperó su identidad recién en 2008. Dos años después, el ex capitán Hidalgo Garzón, que integró el Batallón de Inteligencia 601, fue detenido por secuestros y torturas en La Cacha. A principios de 2013, todavía sin condena, con un arresto símil-domiciliario en un geriátrico de Belgrano, salía a pasear en bicicleta con total impunidad. La joven a quien crió como trofeo de guerra, que ya se había constituido como querellante, se lo cruzó dos veces cerca del hipódromo de Palermo, lo denunció, y el  TOF-1 platense integrado por Carlos Rozansky, Pablo Jantus y Pablo Vega le revocó el beneficio y ordenó su traslado al hospital del Complejo Penitenciario de Ezeiza.

Ese mismo año el tribunal de San Martín, que le permitió estar libre durante el proceso, condenó al represor y a su mujer por la apropiación ilegal a quince y doce años de prisión respectivamente. En 2014, en tanto, el TOF-1 de La Plata lo condenó a prisión perpetua por sus crímenes en La Cacha. En junio pasado, contrariando los informes de los peritos médicos, el mismo tribunal pero con votos de Germán Castelli y Alejandro Esmoris le concedió el arresto domiciliario por el solo hecho de tener 72 años y estar estresado. Hidalgo Garzón, sin embargo, siguió preso en Marcos Paz por la prisión preventiva que le impuso el juez Ernesto Kreplak y que confirmó la Cámara Federal de La Plata, por delitos por los que todavía no fue juzgado. La buena nueva para el represor llegó el 22 de diciembre, cuando la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal con votos de Eduardo Riggi, Juan Carlos Gemignani y Liliana Catucci revocó los rechazos al pedido de domiciliaria y le concedió ese beneficio que se efectivizó el 10 de enero.

 Apenas dos días después violó por primera vez el arresto. El Programa de Asistencia para Personas Bajo Vigilancia Electrónica informó la salida sin autorización judicial en dos oportunidades, los días 12 y 15 de enero. No fue su único incumplimiento. El viernes pasado a la madrugada tres ladrones armados entraron a la casa del Barrio Marina y la desvalijaron luego de tomar como rehenes a la pareja y un hermano de la mujer. Según la denuncia policial del propio Hidalgo Garzón, además de 200 mil pesos y varios objetos le robaron dos armas: una escopeta y una pistola. “Bersa modelo 223 calibre 22 largo”, apuntó el diario Crónica. “Consciente de la prohibición de portar armas, el militar denunció por mail el hecho delictivo ante el Tribunal Oral y el Juzgado Federal 1 de La Plata pero nada dijo sobre la existencia ni el robo de las armas”, destacó Abuelas. “La situación reviste aún mayor gravedad si se tiene en cuenta que Catalina de Sanctis Ovando denunció durante un juicio que desde su restitución el ex militar le envió cartas amenazantes a ella y a su pareja”, advirtió.

Con las evidencias en su poder, Abuelas presentó una nota ante el juzgado de Kreplak y ante el TOF-1 de La Plata, el mismo que recibió los reclamos sobre Etchecolatz, para que le revoquen el beneficio. Al mismo tiempo, le pidió al TOF-1 de San Martín que haga efectiva la prisión de ambos apropiadores. Casación ya confirmó esa sentencia y sobre fin de año rechazó un recurso extraordinario para llevar el caso a la Corte Suprema. Luego se limitó a preguntarle al defensor del represor si había presentado un recurso de queja ante la Corte Suprema. El abogado anunció que lo haría aunque en el expediente no hay ninguna constancia de que lo haya concretado. Por ese motivo Abuelas reclama la ejecución de la sentencia.

 “Al condenar a los apropiadores, el tribunal de San Martín remarcó con claridad que no sólo sabían que Catalina era desaparecida sino que conocían perfectamente su origen y quién era su madre. Fue una sentencia ejemplar, que le impuso a Hidalgo Garzón una de las penas más altas a un apropiador, quince años de prisión, y la más alta para una apropiadora, doce años”, recordó Iud ante la consulta de PáginaI12. “Pero de nada sirve si la sentencia no se cumple. Se transforma de ejemplar en una burla. Por eso esperamos que el tribunal de San Martín corrija pronto esta situación”, reclamó. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

La nieta 127 nació en la ESMA

la retaguardia

Es la hija de Carlos Simón Poblete y María del Carmen Moyano. Nació en junio de 1977 en la maternidad clandestina del centro de torturas y exterminio más emblemático del genocidio. Por su caso la fiscalía y las querellas acusaron en el tramo de la megacausa que terminó hace semanas. También hubo condenados en el juicio "Plan Sistemático". La mujer no tiene abuelos/as, pero sí tíos y tías. Aquí las historias de sus padres. (Por Fernando Tebele para La Retaguardia)

Los testimonios

Una de las personas por las que sabemos que la niña nació allí es Sara Solarz de Osatinsky. En una declaración realizada ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra, durante febrero de 1983, la sobreviviente dijo: "en junio de 1977, María del Carmen Moyano de Poblete siente las primeras contracciones y es descendida al sótano del campo de concentración de la E.S.M.A. donde se encontraban tanto las salas de tortura como la enfermería. Ya en la enfermería María del Carmen se ve enfrentada a tener su hijo en presencia de profesionales asistentes del campo de concentración, el Dr. Magnacco, médico ginecólogo del Hospital Naval de Buenos Aires, el Dr. Martínez, médico de piel del mismo hospital y un enfermero del que desconocemos su nombre. Esto produce en ella un choque tan violento que pide a gritos la presencia de una compañera. Es en ese momento y ante la imposibilidad de María del Carmen de dar a luz que los militares acceden a su petición (…) fui conducida engrillada a ayudar a María del Carmen. Ella no aguantaba el ruido de mis cadenas cuando me desplazaba en torno a ella; comienza entonces a suplicar que me las quiten, cosa que le fue negada”.

El Tula Poblete y Pichona Moyano eran militantes de Montoneros. Según informa Abuelas en su página, aún como un caso sin resolver, con la fotos de sus padres y el recuadro con la foto de la nieta recuperada aún en blanco, "María del Carmen nació el 9 de mayo de 1954 en la ciudad de Mendoza. Su familia la llamaba "La Gorda". Carlos nació en la ciudad de San Juan el 2 de noviembre de 1944. Ambos militaban en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban "Pichona" y a él "Tula" o "Guillermo". La pareja fue secuestrada entre abril y mayo de 1977 en la ciudad de Córdoba. La joven estaba embarazada de ocho o nueve meses. Por testimonios de sobrevivientes pudo saberse que ambos permanecieron detenidos en el CCD "La Perla" de Córdoba y luego fueron trasladados a la ESMA. En dicho CCD, a fines de junio de 1977, María del Carmen dio a luz una niña atendida por el médico militar del Hospital Naval, Jorge Luis Magnacco".

Los padres

En el tercer tramo de la megacausa, el Ministerio Público Fiscal a cargo de Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele, reconstruyó lo sucedido a través de testimonios de sobrevivientes. Poblete era el caso 842, Moyano el el 268 y la hija que hoy recuperó su identidad fue el 308.
"María del Carmen Moyano, apodada “Pichona”, estudiante de bioquímica y farmacia, militaba en la agrupación política peronista “Montoneros” y prestaba colaboración en el barrio de San Martín, de la provincia de Mendoza. María del Carmen estaba en pareja con Carlos Simón Poblete, también militante de Juventud Peronista en el Centro de Estudiantes de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan.

Soiza Reilly, en su alegató que duró más de seis meses, dijo sobre ellos: "Se ha acreditado que María del Carmen Moyano de Poblete fue privada ilegítimamente de su libertad con violencia y amenazas y sin las formalidades prescriptas por la ley, en el mes de abril de 1977, junto con su pareja Carlos Simón Poblete, en la Provincia de Córdoba, en un operativo efectuado por personal de las fuerzas de seguridad, perteneciente al Tercer Cuerpo del Ejército. Al momento de su detención, la víctima cursaba un embarazo de siete meses. María del Carmen habría permanecido detenida en el centro clandestino de detención denominado 'La Perla', ubicado en dicha provincia. Luego de una semana, fue trasladada al centro de exterminio y torturas que funcionó en el interior de la Escuela de Mecánica de la Armada. Allí fue atormentada y sometida a las condiciones inhumanas de detención existentes en dicho lugar, ya que estuvo alojada en el cuarto de las embarazadas esposada, con grilletes en los pies, con escasa alimentación y con una grave restricción para responder adecuadamente a sus necesidades fisiológicas. Este cuadro de situación se vio agravado, en primer lugar, por el estado de gravidez en que se encontraba al momento de ser secuestrada; en segundo lugar, por haber dado a luz dentro del CCD; y, en tercer lugar, por haber sido separada violentamente de su hija recién nacida. Su hija, aún no identificada, nació en la ESMA, en el mes de junio de 1977, con la asistencia de los médicos Magnacco y Martínez Pizarro. Una semana después del alumbramiento, María del Carmen fue sacada de la ESMA, sin su hija. Aún permanece desaparecida". Cabe acotar que Magnacco recibió 14 años de prisión como condena en el juicio. Luego del juicio pidió acceder al beneficio de la libertad condicional, que le fue concedida, por lo que podríamos cruzarlo portando su tobillera electrónica, que controla sus movimientos, pero no sus acciones y pensamientos oscuros de genocida.

Acerca del padre de la joven que recuperó su identidad, el Ministerio Público Fiscal dijo: "su pareja Carlos Simón Poblete, como ya señalamos, fue privado ilegítimamente de su libertad el mes de abril de 1977 en la Ciudad de Córdoba junto a su mujer María del Carmen Moyano, y fue trasladado al centro de exterminio y torturas que funcionó en el interior de la ESMA. La víctima fue alojada, en un primer momento, en el sótano del lugar donde se lo torturó físicamente y se lo interrogó en forma conjunta y simultánea sobre las actividades políticas que desarrollaba en ese momento. Durante la mayor parte de su cautiverio fue sometido a tormentos y a las inhumanas condiciones de detención relativas a la falta de alimentación, higiene, etc. que ya han sido verificadas en este centro de exterminio y que ya son por todos conocidas. Este cuadro de situación se vio agravado en el caso de Poblete, en primer lugar, por saber que en aquel centro se encontraba su esposa, María del Carmen, que se encontraba embarazada al momento de ser secuestrada; en segundo lugar, por saber que su hija nació en aquel CCD; y, en tercer lugar, por haber sido separado violentamente de su esposa y su hija recién nacida. Carlos Simón Poblete también permanece desaparecido".

La apropiación

Acerca del nacimiento en la maternidad clandestina, Soiza Reilly alegó: "Por su parte, se ha acreditado en debida forma que, la hija de María del Carmen Moyano y Carlos Simón Poblete, nació aproximadamente en el mes de junio del año 1977 en instalaciones de la E.S.M.A. donde sus padres se encontraban cautivos. La niña, fue arrancada de los brazos de sus padres aproximadamente a los ocho días de nacida, siendo sustraída, retenida y ocultada de la custodia de sus progenitores, no siendo entregada a sus familiares biológicos. Aún la niña no fue recuperada", decía en aquel momento la fiscalía, aún con la esperanza que hoy se pone en palabras, gestos, abrazos y rostros que pueden verse y tocarse.

Por su caso, habían sido condenados Jorge Acosa, Antonio Vañek y Reynaldo Bignone. Fue durante el juicio conocido como "Plan Sistemático", en el que se probó el robo de bebés como conducta durante el genocidio. Ese fallo ya está firme en segunda instancia.
Lo que está más firme que nunca, en un día como el de hoy, es que la sociedad sigue buscando, ya sea desde organizaciones como Abuelas de Plaza de Mayo, como a través de los propios nietos y nietas que buscan quitarse las dudas que suelen tener.
Mientras el gobierno, de la mano de la justicia, va abriendo las puertas de las cárceles para los genocidas, la lucha por Memoria, Verdad y Justicia sigue su camino. A pesar de ellos.

martes, 5 de diciembre de 2017

La nieta 126 encontrada es hija de Violeta G.Ortolani y de Edgardo Garnier

4 diciembre, 2017 Redacción InfoBis

Las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron hoy a la nieta 126 y si bien la organización brindará detalles mañana al mediodía en una conferencia de prensa, Infobis, está en condiciones de dar un adelanto exclusivo.

La nieta 126 encontrada a través de la incansable lucha de Abuelas, es hija de Violeta Graciela Ortolani, quien cuando tenía 23 años y estaba embarazada de 7 meses fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976. Se había casado con el entrerriano Edgardo Garnier.

Violeta nació en Buenos Aires el 11 de octubre de 1953, pero al morir su madre, su padre se radicó en Bolívar. Juntos, pasaron algunos años hasta que la mujer se trasladó a La Plata para comenzar sus estudios universitarios.

Edgardo nació el 7 de agosto de 1955 en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Su familia lo llamaba “Edgar” o “Rober” y sus amigos “El Chueco” o “El Pato”.

Ambos militaron en la FAEP, y particularmente Edgardo también lo hizo en la JP y Violeta en la JUP. Luego compartieron su militancia en la organización Montoneros.

Sus compañeros la llamaban “La Viole” y a él “La Vieja Bordolino” o “El Viejo”.

Violeta fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976 en el Barrio La Granja, La Plata. Edgardo fue secuestrado el 8 de febrero de 1977 en la ciudad de La Plata. La joven estaba embarazada de ocho meses. Pensaban llamar Marcos, Enrique o Vanesa al bebé que esperaban.

La pareja continúa desaparecida. Su hija es la nieta 126.

Mañana a las 12, miembros de la organización brindarán una conferencia de prensa junto a su familia, para dar detalles de la historia, dijo la agrupación en un comunicado. El acto se realizará en la sede de Abuelas.

“Estarán presentes familiares y compañeros de militancia del padre y la madre de la nueva nieta, quien se encuentra feliz de haber conocido la verdad”. También solicitaron “a la prensa y a la sociedad en general la prudencia, el respeto y la confidencialidad que estas noticias requieren”.

En lo que va del año, Abuelas de Plaza de Mayo localizó a cinco nietos sustraídos de sus familias en la última dictadura militar. El caso anterior se había conocido el pasado 26 de octubre.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Inauditos sobreseimientos en la causa por la apropiación de Manuel Gonçalves

Repudiaron el sobreseimiento de un juez y funcionarios judiciales comprometidos en el robo de bebés. 

La Cámara de Casación Penal dictó el sobreseimiento del exjuez de Menores de San Nicolás, Juan Carlos Marchetti, quien está investigado por la apropiación ilegal del nieto recuperado Manuel Gonçalves Granada, hijo de Ana María Granada y Gastón Gonçalves, ambos asesinados durante la última dictadura militar. La causa fue impulsada por el propio Manuel en 2004, pero Marchetti nunca fue citado a declarar. Además, el fallo también favorece al exasesor de Menores Juan Carlos Magni, y dos funcionarios del juzgado de Lomas de Zamora, Juan Delfín Castro y Francisco García Cortina, donde concluyeron los trámites de adopción. Abuelas de Plaza de Mayo emitió un comunicado advirtiendo que "significan un retroceso en el juzgamiento de la complicidad judicial en los delitos de la última dictadura".

El 19 de noviembre de 1976 un centenar de militares y policías federales y bonaerenses rodearon la casa donde vivía Ana María con Manuel, de seis meses, y con otra pareja: los Amestoy, que tenían dos hijos de 5 y 3 años. Todos fueron asesinados en el denominado operativo Juan B Justo, excepto Manuel, quien había sido escondido por su madre en un armario, con documentos falsos.

El fallo que confirma el sobreseimiento de los investigados por la responsabilidad civil de la apropiación lleva el voto de los camaristas Eduardo Riggi y Mariano Borinsky, mientras que Gustavo Hornos lo hizo en disidencia. El argumento para liberar de culpa a Marchetti y al resto de los exfuncionarios  es que Ana María alteró la identidad de su hijo y, según los jueces, Marchetti se preocupó por la salud y el bienestar del niño, pero ignoraba que no era de apellido "Valdez", y las averiguaciones que se le reclama no haber hecho no le eran exigibles por su competencia como juez de Menores.

Según denunció Abuelas, Marchetti tenía conocimiento de la búsqueda de Manuel por parte del organismo de derechos humanos, ya que en 1978, representantes de la asociación visitaron su juzgado y mandaron cartas contando lo que pasaba con los niños. Y asegura que el exjuez de Menores sabía que Gonçalves había sido llevado a su juzgado luego del operativo en el que asesinaron a su madre y a la familia Amestoy, "por lo que podía perfectamente relacionar nuestras denuncias con su caso, pero no hizo nada".

Sin embargo, en su fallo Riggi sostiene que "con la alteración de la identidad del niño ya producida, ninguna posibilidad razonable tuvo Marchetti de conocer oportuna y debidamente la real filiación del menor y, por añadidura, de orientar lo actuado a ubicar a sus verdaderos parientes. Y sin duda también resultó víctima de aquella circunstancia".

Abuelas relató que el bebé quedó en manos de personal del Área de Inteligencia 132, y fue mantenido solo y con custodia policial durante cuatro meses en una sala del hospital San Felipe. Mientras que "sin buscar a sus familiares, Marchetti lo dio en adopción a una familia de otra localidad de la provincia de Buenos Aires", por lo que Manuel creció como Claudio Novoa hasta los 19 años, cuando recuperó su identidad.

En 2004, con la anulación de las leyes de impunidad, Manuel impulsó la causa por la masacre en la que fue asesinada su madre y por su apropiación ilegítima. La causa por la masacre avanzó, Manuel declaró como único sobreviviente y aseguró: “Cuando me encontré con esta historia, supe que no sólo mis padres no me habían abandonado sino que mi mamá me había salvado la vida”.

El juicio por la masacre finalizó en 2012 con las condenas a prisión perpetua contra Manuel Fernando Saint Amant, Federico Bossie y Jorge Muñoz, por los crímenes de lesa humanidad cometidos. Justamente Saint Amat fue quien dio la indicación de llevar a Manuel al hospital de San Nicolás aquel 19 de noviembre de 1976, por lo que tomó intervención al Juzgado de Menores y recayó en Marchetti, que dio en adopción al bebé en guarda a una pareja conocida, Luis Avelino Novoa y Elena Yolanda Rodríguez.

De todas formas, el fallo de Casación sostuvo  que a Marchetti no le es atribuible “el delito previo que había cometido la madre del niño al alterarle su identidad".

jueves, 6 de octubre de 2016

Alba Lanzillotto, tía del nieto identificado y ex secretaria de Abuelas


“Fue un rayo que le cayó encima”

Todavía no conoce a su sobrino, pero sabe que se conmovió con una entrevista radial que le hicieron a su hermano mayor y que se llevó las fotos de sus padres que le dieron en la Conadi. “Para mí fue inesperado. Tenía miedo de creer y decepcionarme”.

Todavía marca las erres, aunque no vive en La Rioja desde que volvió del exilio español. Alba Lanzillotto es docente y fue arrestada por unos días durante la dictadura. Cuando sus hermanas Ana María y María Cristina desparecieron, ella, que les llevaba 19 años, ocupó el lugar que en otras familias fue de las madres. Denunció, se unió a los organismos de derechos humanos y buscó. Durante años fue secretaria de Abuelas de Plaza de Mayo. El cuerpo de María Cristina fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense en una fosa común del cementerio de Avellaneda en 2005. Esta semana, las Abuelas y la Conadi (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad) encontraron a su sobrino, el hijo menor de Ana María, que estaba embarazada de ocho meses cuando se la llevaron, en julio de 1976. Ella todavía no lo conoce personalmente. A él, cuenta, la noticia de que es hijo de desaparecidos “le cayó como un rayo”, porque no se lo imaginaba. Pero sabe que se conmovió al escuchar a su hermano Ramiro en una entrevista radial y que se llevó las fotos de sus padres que le dieron en la Conadi. “Le quiero decir que doy gracias a Dios por haberlo encontrado y poder abrazarlo. Después no sé. Capaz no me sale nada. Es así, aunque sepas todo te quedás sin palabras”.

–¿Cómo te enteraste que había aparecido tu sobrino?

–Con Estela no había hablado desde que dejé de venir a Abuelas. Me llama y me dice que necesita hablar urgente conmigo. Le digo que estaba mal, que no podía caminar bien. “Tenés que venir aunque no puedas caminar, te espero a las cinco y media”, me dijo. Estela lo sabía desde el sábado y estaba atragantada, pero había que guardar el secreto. Estela me esperó en la puerta y me dijo “ya sabés para que te llamé”.

–¿Y sabías?

–Fue inesperado. En mi caso creo que tenía miedo de creer y que después me decepcionara, así como tantas veces me ha pasado. Era una defensa. Uno está tan roto por dentro por todo lo que ha sufrido, que no quiere otro sufrimiento más. Mi nieta Lucía llamó a una compañera de Abuelas y le preguntó. Lo único que le dijeron fue “es un hombre”. Entonces vine a Abuelas y ahí se sentaron todos a contarnos y aportar todo lo que sabían.

–¿Cómo fue que llegaron a él?

–El equipo de investigación de acá y de La Plata se juntaron y se dieron cuenta de que estaban buscando lo mismo. La partera es la misma que entregó a la chiquita de Elena de la Cuadra y a otro nieto. Revisaban las partidas que había firmado.

–¿Qué sabés que se pueda contar de la reacción de él?

–Pobre, ha sido un rayo que le ha caído encima. No tenía la menor idea. Cuando habló con la mujer que lo tiene, él quería hacer los análisis para demostrar que era hijo de esas personas. Al principio ella le dijo que no se hiciera esos análisis. “Vamos a hacer unos análisis conmigo para demostrar que soy tu madre”, le dijo. Claudia (Carlotto) inteligentemente le retrucó: “si vos pensás que sos hijo de ella, hacete por favor los análisis para que nosotros podamos descartarlo”. El iba esperando un no, cuando le dieron el sí se quedó pálido. Se agarraba la cabeza y se le caían las lágrimas. Después, Manuel Gonçalves (nieto y secretario ejecutivo de la Conadi) lo acompañó hasta la puerta y le fue hablando, hablando. Le hizo ver unas fotos y él se las pidió. Manuel lo llamó al otro día y él le dijo que no había dormido en toda la noche porque se quedó buscando el Facebook y había un montón de fotos. El es idéntico a mi Ramiro (el hijo mayor de Ana María Lanzilotto y Domingo Menna, que tenía dos años cuando desaparecieron sus padres). Son dos gotas de agua. Y le dijo a Manuel “es idéntico a mí”. Manuel le mandó un reportaje que le hicieron a Ramiro en la radio y él dijo que estaba muy conmovido. Como dice Ramiro, nosotros lo buscamos y lo recibimos incondicionalmente, como es. Ramiro dice: “a mí no me importa lo que piensa, ni nada, yo lo quiero a él, pero cuando me encuentre con él me voy a presentar con todo lo que soy yo y con todo lo que pienso, para que me conozca”.

–¿Qué es lo que se sabe del parto de Ana María? Parece haber distintas versiones.

–Ella estuvo en Campo de Mayo. Patricia Erb la vio. Dice que El Gringo estaba encadenado, torturado… Y Ana María estaba a la vuelta, sentada en el suelo, con los ojos tapados con algodón. Después la vio en el baño con la chica (Liliana) Delfino y vio que estaba embarazada. La vio dos o tres veces. Los chicos de El Vesubio también dicen que estuvieron las dos mellizas. Yo creo que el parto se da en el Proto Banco, pero hay otros que dicen en Campo de Mayo. A muchas chicas de El Vesubio las llevaban a Campo de Mayo. Estaban más cerca del avión para mandarlos al mar… En el Proto Banco decían que había nacido el hijo del Gringo Menna.

–¿Te imaginabas varón o niña?

–Hubo dos posibles casos que eran niñas. Una vez, cuando puse un recordatorio en Página/12 me llamaron por teléfono. Y me dijeron que la hija de esa pareja se llamaba de apellido Videla y vivía en tal lugar. En esa época las Abuelas todavía no iban a abordar a los chicos, así que le dije a mi yerno que vaya. Ella lo recibió muy bien, creía que no era hija de su madre, se vino a tomar café y hasta era parecida a la Ani, tenía las mismas orejas. Pero se hizo los análisis y no dio. También creíamos que podía ser Carolina Bianco. Ramiro fue a hablar con ella. Mucho después se hizo los análisis y no dio.

–¿Cuál es tu fantasía del encuentro?

–Lo único que le quiero decir es que doy gracias a Dios por haberlo encontrado y poder abrazarlo. Después no sé. Capaz no me sale nada.

–Con tanta experiencia en Abuelas…

–Pero es así, aunque sepas todo te quedas sin palabras.

–¿Cómo llegaste a Abuelas?

–Estuve exiliada en España. La forma de luchar era a través de Amnistía. Había un grupo que se ocupaba de las melli, había otro que se ocupaba de mi hermano que estaba preso en Sierra Chica. Cuando volví, mi marido no quiso ir a La Rioja. Vinimos acá. Yo trabajaba en la Junta de Calificación y cuando salía pasaba un ratito por Abuelas. Ayudaba a Mirta Baravalle con los recortes. Después se murió mi marido y venía más a las Abuelas. Yo soy profesora de Literatura y Chicha Mariani me pidió ayuda con el boletín y me ocupaba de eso.

–¿Cuál debe ser el rol del Estado en la búsqueda de los chicos apropiados?

–Un Estado terrorista ha cometido estos crímenes. Si los gobiernos se sienten responsables del Estado, tienen que trabajar para la reconstrucción del Estado. Mientras no se sepa la identidad de los chicos, mientras no sepamos dónde están los restos de los desaparecidos, dónde están ellos… Si el Estado no colabora con eso es porque no quiere reconstruir el Estado. Tengan las ideas que tengan, tiene que trabajar por la reconstrucción del Estado.

–¿Cómo evaluás el rol de la Justicia?

–Hubo jueces cercanos a la dictadura, que no recuperaban nietos porque los expedientes de las Abuelas los metían en un cajón. Yo tengo una bronca bárbara con la Justicia, me da hasta bronca decir Justicia. Una vez en una radio estuve en una mesa con un gendarme. Yo dije que no existe la justicia porque los pobres están en la cárcel tengan 70, 80 o 90 años. En la cárcel hay o personas que piensan distinto o chicos pobres… como lo que le pasó a los chicos de La Garganta Poderosa. Cuando yo dije que la Justicia no es igual para todos, el gendarme me dijo: “señora, está diciendo una gran verdad, las cárceles están llenas de pobres, no he visto ningún rico en la cárcel”.

Nieto 121 : El hijo del Gringo Menna y Ani Lanzillotto del PRT - ERP

Una pieza en el rompecabezas de la historia

Estela Carlotto contó que las Abuelas y la Conadi ubicaron al joven porque su acta de nacimiento está firmada por una partera que participó en otros casos de niños apropiados durante la última dictadura. Su familia espera el encuentro. “Te amamos y no vamos a poner condiciones”, le dijo su hermano Ramiro.

“Nuestra patria es como un rompecabezas destrozado por la dictadura. Cada nieto que encontramos, cada resto que se identifica, es una piecita que colocamos. Necesitamos la ayuda de todos para armarlo. Y del Estado, claro”, dijo Alba Lanzillotto durante la conferencia de prensa realizada en la casa de las Abuelas de Plaza de Mayo para informar oficialmente sobre el encuentro de su sobrino, el hijo de su hermana Ana María Lanzillotto y de Domingo “El Gringo” Menna, ambos secuestrados en Villa Martelli el 19 de julio de 1976, cuando ella estaba embarazada de ocho meses. El niño que nació durante el cautiverio de su madre es hoy un hombre de 40 años, que ya sabe que fue apropiado, pero que todavía no se reunió con la familia que lo buscó todos estos años. A él le dedicaron su tía y su hermano Ramiro muchas de las frases que dijeron ayer, con la esperanza, casi certeza, de que las escuchara por televisión. “Acá hay una familia que tiene 40 años de amor para darte. No vamos a poner condiciones, sabemos que no es fácil lo que estás pasando, el camino a recorrer no es fácil, pero cuanto antes mejor”, dijo Ramiro Menna, con esa pelada y esa barba que, dicen, su hermano tiene casi por duplicado.

La conferencia empezó poco después de la una, cuando los integrantes de la gran familia Menna Lanzilotto se fueron acomodando de parados detrás de la mesa que los separaba de fotógrafos, camarógrafos, periodistas e invitados. Sobre el mantel bordó había dos micrófonos, una foto de Ana María Lanzillotto, el Gringo Menna y un Ramiro bebé y un ramo de jazmines. Chicos de todas las edades se mezclaban con los ya grandes nietos, con Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora y Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Los fotógrafos se desesperaban por la imagen de una niña de unos tres años y pullover fucsia que levantaba la foto de los padres desaparecidos del nuevo nieto, el caso 121 a los efectos de la estadística de las Abuelas.

Hubo aplausos para recibir a Alba, que caminaba apoyada en su bastón y que jugaba de local, ya que durante años fue secretaria de Abuelas de Plaza de Mayo. Avanzaba despacio y muy sonriente. Saludaba a los amigos a la distancia. Ramiro llegó con el puño en alto y su remera del Frente Riojano de Organización Popular, la organización en la que milita en Chepes, el pueblo donde se instaló cuando decidió dejar de ser cura salesiano y volver de Etiopía, donde se enamoró de su mujer. “Ana María Lanzillotto presente, ahora y siempre”. “Domingo Menna presente, ahora y siempre”. La frase que habitualmente cierra actos y reuniones, esta vez la abrió.

Los fotógrafos y camarógrafos seguían gritando y empujando, mientras Estela Carlotto, presidenta de las Abuelas, hacía gestiones para que todos pudieran ver. “La próxima vez lo hacemos en el CCK”, bromeó. Hubo aplausos. Justo hacían su entrada el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj y el representante de Derechos Humanos de la Cancillería, Leandro Despouy. “El Estado asume su compromiso al estar acá. No es gratuito. Significa que va a haber respuestas. Hay que esperarlas”, dijo Carlotto a modo de mensaje. Luego saludó a los presentes: “gracias por venir, nos hace mucha falta festejar, quedan muchas cosas por hacer y las tenemos que hacer entre todos, qué mejor que encontrar a los nietos que nos han robado”. Lo siguiente fue contar la historia de este joven, adulto, que recuperó su identidad. Sobre todo, la historia de sus padres y de cómo fue apropiado, aunque ese es un rompecabezas al que todavía le faltan piezas.

Ana María Lanzillotto y Domingo “El Gringo” Menna eran miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Ana María nació el 22 de abril de 1947 en La Rioja. Tenía una hermana melliza, María Cristina, Tina. “En esa época no había ecografías y mi mamá no sabía nada. Cuando salió una la partera le dijo: “Doña Brígida, hay otra”, contó ayer Alba, que tenía 19 años cuando nacieron sus dos hermanas menores a las que los cinco mayores cuidaron casi como hijas. María Cristina también fue secuestrada durante el terrorismo de Estado. Sus restos fueron hallados en una fosa común en Avellaneda. Las “melli” estaban siempre juntas. En 1964 se recibieron de maestras y viajaron a estudiar a Tucumán: Ani, Derecho, y Tina, Escribanía. Allí tomaron contacto con el PRT y comenzaron su militancia.

Domingo Menna nació en Italia en 1947 y luego se instaló en Tres Arroyos. Empezó a militar en Córdoba, donde viajó a estudiar Medicina. Participó del Cordobazo y de la fuga del penal de Rawson. “Un día se presentó en la puerta de casa, `Soy el compañero de Ani y quiero hablar con su madre`. Se encerraron en la pieza. Cuando salieron, El gringo ya se la había metido en el bolsillo”, recordó Alba.

Ani y El Gringo fueron secuestrados el 19 de julio de 1976 en un operativo en el que el Ejército también capturó a los dirigentes del ERP Mario Roberto Santucho –que tenía previsto dejar el país al día siguiente– y Benito Urteaga. Ambos estaban en un departamento de Villa Martelli junto a Ana María y Liliana Delfino, la compañera de Santucho. Santucho y Urteaga fueron asesinados en el lugar o heridos de gravedad. El hecho fue presentado por los medios de la época como “un éxito en la lucha contra la subversión judeomarxista” que había permitido “aniquilar a la dirección de la organización revolucionaria”. Ani estaba embarazada de ocho meses y, por testimonios de sobrevivientes, se supo que fue llevada a Campo de Mayo, igual que el Gringo, secuestrado ese mismo día. Ella también fue vista en el centro clandestino “Puente 12” o Proto Banco. Su hijo nació en alguno de esos centros clandestinos de detención. Ramiro estuvo desaparecido hasta la primera o segunda semana de agosto de 1976, cuando su familia lo ubicó en una comisaría.

Las Abuelas informaron ayer que desde 2004 investigan denuncias sobre quien, ahora se sabe, es el sobrino de Alba y hermano de Ramiro: “El equipo de investigación había reunido documentación para aproximarse a él y plantearle la posibilidad de que fuera hijo de desaparecidos. Paralelamente, la Comisión Nacional Por el Derecho a la Identidad (Conadi) estaba realizando una investigación en colaboración con el juzgado federal Nº 3 de La Plata”. Es que el acta de nacimiento del hijo de Ana María y Domingo estaba firmada por la médica Juana Franicevich, quien ya había firmado las partidas de dos nietos restituidos.

En junio, miembros de la Conadi contactaron al sobrino de Alba y le propuso hacerse los análisis en el Banco Nacional de Datos Genéticos. El aceptó, pero estaba convencido de que era hijo de las personas que lo habían criado. La directora ejecutiva de Conadi, Claudia Carlotto, –ayer no estuvo en la conferencia debido al fallecimiento de su ex esposo Bruno Huck– le informó el lunes que las sospechas eran fundadas. Que era hijo de Domingo Menna y Ana María Lanzillotto.

“Es como que los chicos nacen de nuevo. Pero como deberían ser, como personas libres”, dijo Alba. Ramiro y Alba agradecieron a las Abuelas, a la Conadi y al Banco de Datos Genéticos. Ramiro dijo que entendía que la aparición de su hermano no era un hecho privado. “Lo siento como un logro de nuestra patria que se reconstruye en el marco de una lucha que siempre fue por la emancipación”. A la vez, le mandó un mensaje de tranquilidad a ese hombre al que todavía no conoce y que está asimilando esta noticia que le cambió la vida para adelante y para atrás: “Te damos tiempo, esperemos que sea más corto que largo. Te amamos y no vamos a poner condiciones. Sabemos que no es fácil lo que estás pasando”. Alba completó: “estamos anhelando el gran abrazo”.

lunes, 9 de mayo de 2016

Abuelas denuncia el cierre de un área clave para recuperar nietos

El organismo advirtió que la ministra Patricia Bullrich eliminó del Ministerio de Seguridad el grupo que asistía en la toma de ADN a posibles víctimas de apropiación.

Por Gimena Fuertes

Las Abuelas de Plaza de Mayo denunciaron ayer el vaciamiento de áreas sensibles del Ministerio de Seguridad de la Nación dedicadas al sostenimiento de las políticas de Derechos Humanos, y advirtieron sobre la desarticulación del Grupo Especializado de Asistencia Judicial (GEAJ), creado para colaborar con la extracción de muestras de ADN por vía judicial, que permiten la identificación de los hijos de desaparecidos. A través de un comunicado, Abuelas responsabilizó a la ministra Patricia Bullrich por la medida publicada en el Boletín Oficial referida a la nueva estructura orgánica del Ministerio que dirige.

El Estado nacional había creado en 2009 el GEAJ para dejar de lado la intervención de las fuerzas de seguridad al momento de la toma de muestras de ADN, ya que se constató que en muchas ocasiones los agentes intervinieron de forma maliciosa para complicar la investigación de la búsqueda de los bebés apropiados. De esta manera, se ponía en manos de funcionarios judiciales el contacto con las personas que podrían llegar a ser víctimas de su apropiación.

El organismo advirtió que si no se revierte la medida, denunciará al gobierno ante la CIDH.
Pablo Lachener, abogado de Abuelas detalló la situación a Tiempo: "Desde hace meses notábamos que el área no estaba funcionando bien y con retraso. Argumentaban excusas de sobrecarga de trabajo, y ayer nos desayunamos con la noticia. Este grupo especial se pone en funcionamiento cuando las muestras no pueden ser tomadas de manera voluntaria y hace falta una intervención de personal especializado y adecuado a las víctimas y al delito", expresó. "No es que se deja de buscar a los nietos. Esa es una tarea de toda la sociedad, pero que deje de funcionar este grupo afecta la investigación", detalló el abogado.

Tal como había anticipado Tiempo en su edición especial del 24 de marzo, Bullrich había comenzado a analizar cómo aplicar el "cambio" que prometió Mauricio Macri en su campaña. Días después de asumir, envió al Ministerio de Modernización un nuevo organigrama en el que ya no figuraba un área de Derechos Humanos. En esa área estaba incluido el GEAJ. De hecho, ya se despidió a 15 de los 33 miembros de la Dirección, entre ellos los integrantes del equipo de Investigación, el GEAJ, el de cotejamiento de huellas digitales y de Género. "Los despidos afectan a todas las áreas del Estado relacionadas con las políticas de memoria, verdad y justicia, los relevamientos documentales, la realización de informes sobre la actuación de las fuerzas de seguridad en la dictadura, entre otras tareas. Se cuestiona el trabajo que se realiza, se desmantelan áreas, se quita apoyo", advirtió Lachener. 
 "Era una tarea delicada la toma de muestras de ADN para identificar judicialmente a nuestros nietos, hijos de desaparecidos, no podía quedar en manos de las fuerzas de seguridad, que en muchos casos actuaban con complicidad con los apropiadores, fraguando la toma de muestras para tornar imposible las restituciones", denunció Abuelas.

 La asociación recordó que a fines de 2014 fue condenado el oficial de policía Adolfo Porcel por haber fraguado, en 2005, en complicidad con el ex gendarme y apropiador, Víctor Enrique Rei, las muestras del allanamiento realizado en la restitución del nieto Alejandro Pedro Sandoval Fontana. "Ese policía es el que había remplazado el ADN de la víctima con el de un perro", recordó el abogado.

 Abuelas le reclamó a Macri "que tome las medidas necesarias para dar marcha atrás con la grave decisión adoptada por la ministra Bullrich" bajo advertencia de denunciar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al gobierno nacional por el incumplimiento del acuerdo del año 2009.
En menos de cinco años desde la Dirección se remitieron unas 3500 unidades documentales a distintas investigaciones judiciales y allí se elaboró, por ejemplo, un mecanismo de identificación de cadáveres NN que permitió dar con el paradero de 37 personas desaparecidas, entre ellas, el de Luciano Arruga. 

viernes, 6 de mayo de 2016

El juicio por los secuestros de la RIBA

“Necesito saber qué pasó con ellos”

La vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roisinblit, y su nieta, Mariana Pérez, declararon ayer en el juicio en el que se juzga a tres represores, entre ellos al ex jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Omar Domingo Rubens Graffigna, por la desaparición de Patricia Julia Roisinblit y José Manuel Pérez Rojo.

“Estoy muy contenta de que llegué a vivir este momento”, dijo casi al finalizar su declaración Rosa Roisinblit, que recién a los 96 años puede presenciar el juicio por la desaparición de su hija y de su yerno, quienes estuvieron secuestrados en la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA), un organismo de espionaje de la Fuerza Aérea en la zona oeste del conurbano que funcionó un centro clandestino de detención.

“Necesito saber quién se los llevó, a dónde se los llevaron, qué pasó con ellos”, reclamó la vicepresidenta de Abuelas. En la sala estaban los tres imputados: Graffigna, el ex jefe de la RIBA, Luis Tomás Trillo, y el ex personal civil de inteligencia Francisco Gómez, quien, junto con su ex mujer, María Teodora Jofré, se apropió del niño que Patricia parió en la ESMA, donde fue llevada desde la RIBA para dar a luz.

Mariana Pérez, hija mayor de Patricia y José, presenció el secuestro de sus padres y luego de unas horas fue llevada a la casa de sus familiares paternos, con quienes se crió. Durante su testimonio pidió que “de alguna manera este proceso dé cuenta de lo que me pasó a mí” y agregó: “No hay una consciencia cabal de lo que significa crecer buscando un hermano”.

“Cuando fue el operativo en el que me secuestraron con mis padres tenía apenas 15 meses. No tengo recuerdos, los primeros recuerdos son de lo que me han dicho mis abuelos”, relató Mariana. También rememoró que debió hacer consciente que su mamá estaba embarazada: “Algo que estaba guardado porque obviamente me habían preparado para la llegada de ese hermano, porque cuando desapareció mi mamá estaba de ocho meses”.

sábado, 23 de enero de 2016

El represor Menéndez deberá responder por el robo de la nieta 107

La madre estuvo detenida en el D2 de la Policía de Córdoba

La Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó los recursos presentados por la defensa de Luciano Benjamín Menéndez y confirmó su procesamiento por sustracción de menores, en una causa en la que se investiga la apropiación de la nieta recuperada 107, hija de Carlos Oviedo y María de las Mercedes Moreno. La mujer había tenido a la beba en la Maternidad Provincial de Córdoba, encadenada.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó el procesamiento de Luciano Benjamín Menéndez, en una causa en la que se encuentra imputado, junto con otros represores, por la sustracción de una niña a una mujer que estuvo detenida en el D2 Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba, que funcionó como centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico–militar. El máximo tribunal del país rechazó los recursos presentados por el represor y ratificó su imputación por sustracción de menores.  
Con la firma de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Higthon y Juan Maqueda, la sentencia dio por culminado el último intento de Benjamín Menéndez por esquivar esta causa. Para los magistrados supremos, el recurso “no se dirige contra una sentencia definitiva o equiparable a tal” y por eso lo desestimó el pasado 29 de diciembre.

La sustracción
María de las Mercedes Moreno fue detenida por personal policial del D2 en septiembre de 1978, cuando estaba embarazada. En octubre de ese mismo año fue trasladada a la maternidad provincial, donde tuvo a su hija, encadenada. Se la sacaron de forma inmediata y trasladaron a María de las Mercedes otra vez al centro clandestino, donde permaneció hasta abril de 1979. La niña fue llevada a la Casa Cuna.
En septiembre de 1979, un juez cordobés ordenó el egreso de la beba luego de otorgarle la guarda judicial a un matrimonio que inscribió a la niña como propia. Cuando María de las Mercedes salió en “libertad vigilada”, la buscó junto a dos de sus hermanas en la Casa Cuna. Una monja no les brindó información. Recién en 2012, con la ayuda de la filial de Abuelas de Plaza de Mayo, en Córdoba, María de las Mercedes logró que la justicia federal convocara a la joven, que accedió a realizarse el examen ADN, y confirmó que era su hija, la nieta recuperada 107.

El camino judicial
Allí comenzó la investigación por la sustracción de la menor. En su inscripción, por ejemplo, el matrimonio que se la apropió había presentado un certificado médico de Vicente Antonio Spitale donde daba cuenta, falsamente, que el 11 de octubre de 1980 había atendido a la mujer, en un supuesto parto natural. La investigación, aún en proceso, tuvo varias decisiones, una de las cuales llegó al máximo tribunal del país.   

En 2013, el juez federal N° 3 de Córdoba, Alejandro Sánchez Freytes, procesó a Laura Dorila Caligaris y Osvaldo Roger Agüero, los apropiadores, por el delito de supresión del estado civil y a Spitale y Adela María González, como partícipes necesarios. En esa misma sentencia, el magistrado dictó el sobreseimiento por esos delitos de Luciano Benjamín Menéndez, Alberto Carlos Lucena, Jorge González Navarro, Héctor Hugo Lorenzo Chilo, Jorge Eduardo Gorleri, Roberto Villagra, Alberto Bonadero, Carlos Sem Rodríguez y Ana María Rigutto de Oliva Otero.

Todos estos sobreseimientos fueron revocados por la Cámara Federal de Córdoba, que ratificó los procesamientos, confirmados luego por la Cámara Federal de Casación Penal. La defensa de Luciano Benjamín Menéndez, en manos de María Eugenia Di Laudo, defensora pública coadyuvante, llegó con una queja hasta la Corte Suprema de Justicia, que terminó rechazándola.

Sergio Goya

lunes, 11 de enero de 2016

Mariana Zaffaroni hija de desaparecidos en Argentina en campaña mundial por otros en su situación, incluido su hermano

La uruguaya Mariana Zaffaroni Islas, nacida en 1975 y secuestrada un año más tarde junto a sus padres en Argentina, en el marco del Plan Cóndor, participa de una campaña mundial en busca de otros en su situación, además de persistir en encontrar a su hermano que habría nacido en un centro de detención clandestino.

Mariana fue entrevistada por Radio Francia Internacional, y reconoció que aún carece de pruebas sobre el nacimiento de su hermana o hermano. Según relató a la cadena francesa tampoco está claro el final de sus padres. “Hubo un vuelo clandestino donde todos los detenidos de Orletti habrían sido llevados a Montevideo” donde habrían sido asesinados, aunque no hay pruebas de ese final.

Ha logrado tener conocimiento que su madre presa “estaba embarazada, siempre pensé que con un embarazo tan reciente probablemente en las condiciones en que estaba retenida no habría resistido el embarazo, pero después, cuando empecé a conocer casos de otros nietos cuyas madres habían sido mantenidas con vida todo el tiempo del embarazo para quedarse con los chicos, ahí empecé a albergar la esperanza de que, tal vez, si se enteraron de que estaba embarazada, de pronto la hubiesen podido mantener con vida”, afirmó en declaraciones que reproduce Montevideo Portal.

Además hay tres testigos que afirman que María Emilia Iglesias, la madre de Mariana, esperaba un hijo de Jorge Zaffaroni –su padre- cuando ocurrió el secuestro; habría estado embarazada de tres meses, según las mismas fuentes.

Durante 16 años su abuela la buscó

Fue el empecinamiento y la fe de su abuela María Esther Gatti de Islas, los sentimientos que después de 16 años tuvieron su fruto, cuando, tras infinitas diligencias y averiguaciones llegaron a la verdad. De esa historia es una de las primeras películas que abordan el tema a nivel rioplatense: “Por esos ojos” el film que recorre las vicisitudes de su abuela durante la búsqueda.

Fue en 1993, cuando tras hacerse análisis de sangre recuperó su identidad, pese a que quienes se habían apropiado de su vida -el agente de inteligencia Miguel Ángel Furci y su esposa Adriana-, siguieron llamándola Daniela y dando versiones sobre como había llegado a esa situación. “Furci me dijo que él no trabajaba en Automotores Orletti, lugar de donde me retiró, y que iba eventualmente. Ruffo le dijo que allí había una nena pero que para sacarme debía hablar con Gavazzo y Gordon. En una de esas visitas dice que vio a una mujer encapuchada, que él supone que era mi madre. 

Se encontraba con varios niños. Me dijo que me había entregado Aníbal Gordon pero también me dijo que me había recibido de brazos de mi madre cuando estaba en el avión que la llevaría a Uruguay”, relató Mariana durante el inicio en Buenos Aires del juicio oral y público para investigar la existencia de un plan sistemático de robo de bebes durante la dictadura en Argentina.

Lucho Soria

domingo, 10 de enero de 2016

Uruguay: Plenaria Memoria y Justicia envió regalos de Reyes al ex represor José Gavazzo por niños secuestrados en dictadura

Los regalos que no llegaron: la organización Plenaria Memoria y Justicia colocó “regalos de Reyes” en la puerta de la casa del ex represor José “Nino” Gavazzo, en representación de los niños secuestrados durante la dictadura. También repartieron volantes y hablaron con los vecinos del barrio Pocitos.

Desde el martes, la organización lleva a cabo una manifestación pacífica para dar a conocer las atrocidades cometidas por José Gavazzo. “Estuvimos por el barrio repartiendo volantes y hablando con los vecinos, informándoles que tienen a un torturador, asesino, secuestrador, etc. entre ellos”, comunicó Plenaria Memoria y Justicia. “Los regalos que no llegaron” es el nombre de esta campaña, dirigida a generar conciencia.

Aprovechando que Gavazzo cumple prisión domiciliaria en su casa en el barrio Pocitos, los integrantes de la organización colocaron paquetes de regalos con los nombres de los niños que fueron secuestrados durante la dictadura. Mariana Zaffaroni, Macarena Gelman, Simón Méndez, Amaral García Hernández y Victoria Moyano Artigas son algunos de los nombres que estuvieron presentes.

“Dejamos constancia de que no olvidamos a esos más de 100 niños nacidos en cautiverio, secuestrados y/o desaparecidos por la dictadura uruguaya… No olvidamos a los culpables”, declaró la organización.

“Gavazzo hoy cumple su ‘condena’ en su casa por razones humanitarias. Este ser que nunca mostró ni el más mínimo de humanidad se encuentra libre mientras todas sus víctimas aún esperan por justicia. Por todos esos niños nacidos en cautiverio, secuestrados… por todos los compañeros y compañeras asesinados, desaparecidos, nosotros no olvidamos, no perdonamos”, expresó Plenaria Memoria y Justicia.

En la campaña señalan también que más de 500 represores identificados “siguen en su casa, sueltos e impunes”.
 

José Nino Gavazzo
El militar fue procesado en el 2006 por violaciones a los derechos humanos en dictadura por 28 delitos de homicidio muy especialmente agravado en reiteración real.
El pasado 24 de diciembre, se le otorgó prisión domiciliaria por “estrictas razones humanitarias”. El 31 de diciembre, la asociación Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos manifestó su repudio a la decisión.
En un comunicado, la organización denunció que estos militares (Gavazzo y Ernesto Ramas, también en prisión domiciliaria) piden gestos humanitarios pero “no muestran el más mínimo gesto humanitario cuando se trata de dar las informaciones necesarias para ubicar los restos de nuestros familiares (que ellos asesinaron e hicieron desaparecer). Son ellos, más que nadie, quienes saben dónde están”.

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martes, 29 de diciembre de 2015

Condenas entre 5 y 8 años a los apropiadores de Pablo Athanasiu Laschan, nieto recuperado 109

Condenaron a penas de entre cinco y ocho años y seis meses de prisión a los apropiadores del nieto recuperado 109

La Justicia impuso penas de entre cinco y ocho años y medio de cárcel a los apropiadores del nieto recuperado 109, Pablo Athanasiu Laschan, al término de un juicio oral en el que se declararon "crímenes de lesa humanidad" los delitos cometidos contra el joven, ya fallecido.
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El veredicto leído por el Tribunal Oral Federal 5 recayó sobre Enrique Lopez, condenado a ocho años y seis meses de prisión y su esposa Carmen Saunier, quien recibió una pena de 5 años.

Para el juzgado como entregador del bebé, secuestrado junto a sus padres en la última dictadura cívico militar, el ex comisario Juan Dib, se impuso una condena de 7 años y seis meses de prisión.

Los jueces Adriana Palliotti, Oscar Alberto Hergott y Daniel Horacio Obligado rechazaron planteos de prescripción de los delitos y de extinción de la acción penal ya que consideraron "imprescriptibles" los hechos juzgados.ro

La condena más dura recayó sobre López, un ex policía federal de 66 años que recibió al bebé de seis meses en 1976 y lo anotó como hijo propio bajo la falsa identidad de Carlos Andrés López.

Su esposa, de 88 años, fue encontrada coautora de los hechos y no estuvo presente en la sala durante la lectura del veredicto ya que por la mañana, durante las últimas palabras, sufrió una descompensación y fue retirada de la sala en silla de ruedas.

El nieto 109, Athanasiu Laschan, no llegó a presenciar el juicio ya que tenía cáncer y se suicidó a los 39 años en abril último.

Antes de conocerse el veredicto, el ex policía Dib proclamó su inocencia sobre lo ocurrido en abril de 1976.

Según consta en el expediente, López y Saunier inscribieron como hijo propio, bajo el nombre de Carlos Andrés López, a Pablo Germán Athanasiu Laschan.

Pablo había nacido en la ciudad de Buenos Aires el 29 de octubre de 1975 y, cuando estaba a punto de cumplir seis meses fue secuestrado junto a sus padres.

El bebé era hijo de una pareja de chilenos que había buscado refugio en la Argentina pero que finalmente, terminó secuestrada y desaparecida en el marco del Plan Cóndor, por el cual las dictaduras latinoamericanas coordinaban su accionar represivo.

En abril de 2013, el joven se sometió a un examen de ADN y se confirmó que era hijo de Frida Laschan Mellado y Angel Athanasiu Jara.

La fiscalía había pedido una condena de 15 años de prisión para López y Dib y 11 años de prisión para Saunier.

Los tres fueron condenados por los delitos de retención y ocultación de un menor de 10 años en concurso ideal con alteración del estado civil de un menor de 10 años.

A López, además, se lo condenó por falsedad ideológica de documento público destinado a acreditar la identidad, dado que fue quien hizo insertar los datos falsos que permitieron la inscripción en el Registro Civil de la víctima como hijo suyo y de Saunier.

En este juicio -que comenzó el 17 de noviembre pasado y se desarrolló a lo largo de siete audiencias- la querella está representada por la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, con su abogado Alan Iud.

De los tres condenados, el único que cumple con arresto efectivo es el apropiador López, debido a que su mujer está excarcelada y Dib goza de arresto domiciliario por su edad.

Cuando ocurrió el secuestro del bebé en 1976, Dib era jefe de la delegación Rosario de la Policía Federal. El apropiador Lopez trabajaba también allí y recibió la criatura.

La defensa oficial de la pareja había pedido la absolución y sostuvo que ambos creyeron siempre que se trataba de un bebé abandonado.

                                           

martes, 1 de diciembre de 2015

Mario Bravo anunció por radio que fue apropiado durante la última dictadura y se convirtió en el nieto 119

“Nunca pensé que iba a encontrar viva a mi mamá”

Su madre es de Tucumán y pudo sobrevivir al terrorismo de Estado. El creció en Santa Fe. Se comunicaron en los últimos días pero recién se encontrarán hoy. “Ella está rememorando momentos muy duros”, contó.

Por José Maggi - Desde Rosario

Mario Bravo se convirtió en el nieto 119 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo. Vive en la ciudad de Las Rosas, Santa Fe, y hoy será protagonista de un momento histórico ya que se reencontrará con su madre, que vive en Tucumán, y quien se cuenta entre las pocas detenidas que pudieron reencontrarse con sus hijos. “Desde el lunes pasado en que quedamos en conocernos, mi madre me dijo que cuenta los minutos que faltan para encontrarnos.” Parece lógico, hace 38 años que no se ven. Cuando nació, su madre sólo escuchó su llanto, y le confesó que nunca supo si había sido varón o nena. Recién en la última semana descorrió el velo de su propia historia a la que pudo rearmar con retazos, gracias a Abuelas, el Banco Nacional de Datos Genéticos y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi). Su madre es oriunda de Tucumán y Mario nació en cautiverio en esa provincia. “A mis dos hermanas, que son mayores, una la crió una vecina y la otra fue a un orfanato. Siete años después de salir de su encierro mi madre rehízo su vida, y tuvo otros cuatro hijos. Me dijo que cada vez que festejaba la Navidad y el año nuevo, siempre faltaba mi lugar. La verdad es que nunca pensé que iba a encontrar viva a mi mamá”, según le confesó ayer a una radio de su propio pueblo.

El joven de 38 años dio una entrevista a Renacer FM, de Las Rosas, ciudad donde vive. Allí reconoció haber “conversado en estos días con mi madre, que está rememorando momentos muy duros y me cuenta que recuperó la libertad después de dos años de cautiverio pero siempre amenazada para que mantenga silencio sobre lo ocurrido”. “Es terrible e impresionante a la vez, ella no sabía si yo era varón o mujer porque le pusieron una capucha y no me vio”, relató.

“Vengo hablando con mi madre, ella está rememorando todo. Según me contó estuvo dos años presa, detenida, en cautiverio y por un milagro quedó en libertad, pero amenazada. Tengo dos hermanas mayores, que estaban amenazadas y por eso ella no podía buscarme”, reveló Mario. La explicación no parece menor: “No hay que olvidar que en Tucumán tiene el agravante que siguió un represor en el gobierno como el general Antonio Bussi, es más en el año 1995 fue electo. Ese temor siguió hasta estos años, y hay que entender cómo somos en esta provincia, que es otra cosa. Pero allá se manejan otros códigos”, se sinceró el nieto recuperado.

“Entonces lo que pasó es que en 2007 mi madre comenzó su búsqueda en Abuelas. Me buscó, y lo primero que hizo fue dar su sangre en el Banco Nacional de Datos Genéticos, que depende de Conadi. Comenzó así una investigación larga, porque cuando llegas contás tu historia, la que vos sabés y ellos empiezan a atar cabos, y a partir de cómo atan cabos con lo que vos tenés, comienza todo”, contó.

“Yo ya venía hablando desde el mes de febrero con el Conadi y en agosto me llama la coordinadora general y tuve una reunión. Mi caso sonaba mucho por Tucumán, y entonces tengo una charla y me brindan datos. Así pasaron meses de pruebas y contrapruebas y finalmente dio la compatibilidad. Me llamaron hace 10 días y me informaron que debía presentarme para que me dieran el resultado.”

Sobre sus sensaciones en este momento indicó que “son emociones muy fuertes. Yo soy padre y no sé si aún tomo dimensión de todo esto que me está pasando. Mi madre biológica ya está en Buenos Aires y tiene una gran necesidad de verse conmigo. Los integrantes de Abuelas hacen una excelente contención”.

“Desde el lunes en que hablamos por primera vez ella cuenta los segundos que faltan para vernos”, contó con una marcada emoción y dijo que hoy, el día que se encontrará con su madre, será un día muy especial.

Las Abuelas de Plaza de Mayo eligieron la discreción para comunicar el hallazgo. El organismo de derechos humanos confirmó el hallazgo a través de un comunicado y prefirió mantener en reserva los detalles de esta historia, que es delicada y atípica. Parte de ella se conocerá hoy en la conferencia de prensa convocada en la sede de la institución. “Como ya ha trascendido en las redes sociales, felizmente otro hombre ha conocido la verdad sobre su origen y los invitamos a compartir la feliz noticia con nosotros”, expresaron en el escrito que se hizo público. Las Abuelas anunciaron hace menos de un mes el hallazgo de Martín Ogando Montesano, nieto de una de las fundadoras del organismo de derechos humanos, Delia Giovanola, que hasta ayer era el último joven víctima del terrorismo de Estado que había recuperado su identidad.

martes, 17 de noviembre de 2015

Comenzó el juicio por la apropiación de PABLO GERMAN ATHANASIU LASCHAN

Con la ausencia a flor de piel

El ex agente de inteligencia de la Policía Federal de Rosario Enrique López, su mujer, Carmen Saunier, y el comisario Juan Dib comenzaron a ser juzgados por la apropiación del hijo de Angel Athanasiu y Frida Laschan, quien se suicidó hace menos de un año.

  Por Ailín Bullentini

En junio de 1976, el ex agente de inteligencia de la Policía Federal de Rosario Enrique López inscribió como hijo propio a Pablo Germán Athanasiu Laschan. Lo nombró Carlos López en un trámite para el que presentó un certificado de nacimiento que aseguraba, falsamente, que su concubina, Carmen Saunier, había parido al niño. Según la fiscalía y Abuelas de Plaza de Mayo, López y Saunier recibieron en la sede rosarina de la Federal, de manos del entonces comisario Juan Dib, a ese bebé que había sido secuestrado meses antes junto a sus verdaderos padres, militantes del PRT-ERP que permanecen desaparecidos. Ayer, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal número 5 de la ciudad de Buenos Aires comenzó el debate oral en el que se determinarán las responsabilidades penales por la sustracción y la apropiación de Athanasiu Laschan quien conoció su verdadera identidad hace dos años y se suicidó hace poco menos de uno; la alteración de su estado civil y la falsificación de documentos que acreditaban quién era. El caso, para Pablo Parenti, titular de la unidad fiscal especializada en apropiación de niños durante la última dictadura y representante del Ministerio Público en el debate junto a Miguel Osorio, “claramente exhibe el vínculo estrecho entre el terrorismo de estado y el robo de bebés durante la última dictadura: los acusados de entregar y de apropiarse de Pablo Athanasiu Laschan eran partícipes activos de la estructura represiva del Estado”. López y Dib se negaron a declarar. Por un “contratiempo doméstico”, Saunier no participó de la audiencia, aunque deberá acudir a la siguiente, que se llevará a cabo el viernes próximo.

Los jueces Adriana Palliotti, Oscar Hergott y Daniel Obligado inauguraron el juicio con la lectura de las acusaciones en contra de los imputados López y Dib. El viernes, el tribunal deberá definir sobre el pedido de suspensión del juicio en contra de Saunier que realizó su defensa. La apropiadora de Pablo Athanasiu Laschan sufrió un ACV meses atrás, aunque los peritos consideraron que está en condiciones “tanto físicas como psíquicas” de participar del juicio.

López y Dib sí estuvieron presentes ayer, aunque se negaron a declarar. El tribunal ordenó la lectura de lo expresado por Dib durante la instrucción, cuando negó todo vínculo con los delitos por los que se lo acusa. De López no hay declaración alguna, ya que siempre prefirió el silencio.

La querella de Abuelas de Plaza de Mayo responsabilizó a la pareja de criar a Pablo Germán Athanasiu Laschan “en un ambiente falso, de imponerle lazos familiares falsos en el marco de una realidad falsa; de alterar su identidad con nombres y apellidos extraños”. “Sus familias realizaron constantes reclamos a las autoridades argentinas, sin éxito. Pero jamás prestaron confianza a López y Saunier” para que ellos lo inscribieran como hijo propio, sostuvo Iud en el requerimiento de elevación a juicio.

Angel Athanasiu y Frida Laschan, los padres, eran militantes chilenos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria cuando la dictadura pinochetista los obligó a escapar hacia Argentina, en 1974. Frida le contó a su papá, a principios de 1975, que estaba embarazada. Pablo nació en octubre de ese año. En abril de 1976 los tres fueron secuestrados y llevados, se cree, al centro clandestino Automotores Orletti. Angel y Frida permanecen desaparecidos y, mientras pudieron, sus familias biológicas nunca dejaron de buscarlos. En 1982, Abuelas de Plaza de Mayo radicó la denuncia por la apropiación de Pablo en el juzgado de María Servini de Cubría, que luego fue ratificada por su abuelo materno. Pasaron tres décadas; los abuelos maternos y paternos de Pablo fallecieron en el camino, sin poder conocerlo. La causa judicial avanzó cuando el joven buscado se convirtió en el nieto número 109 identificado por Abuelas de Plaza de Mayo. Pablo se suicidó en abril pasado.

No es el único delito de lesa humanidad por el que López está siendo investigado. De hecho, llegó al juicio oral que comenzó ayer detenido en Marcos Paz. Dib, por su parte, también está sospechado de haber participado en secuestros y torturas en Rosario. En cuanto a él, las partes acusadoras también coinciden en señalarlo como el “entregador” del hijo de Angel y Frida, por lo que le endilgan la participación necesaria en su retención, ocultamiento y alteración de su estado civil. Cuando el hecho bajo análisis sucedió, Dib era comisario de la delegación rosarina de la Policía Federal y López, agente de inteligencia de esa fuerza, estaba a su cargo, aseguraron tanto la fiscalía cuando la querella en sus respectivos requerimientos.