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lunes, 12 de febrero de 2018

Otro represor suelto

El ex oficial de Inteligencia Carlos Hidalgo Garzón, condenado por delitos de lesa humanidad y apropiación de una hija de desaparecidos, salió de su casa sin permiso en dos oportunidades y tenía una escopeta y una pistola.

Mientras los vecinos del bosque Peralta Ramos de Mar del Plata aguardan expectantes que el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata revoque el arresto domiciliario de Miguel Etchecolatz, otro represor condenado por delitos de lesa humanidad ratificó su nulo apego a la ley al violar por segunda vez sus privilegiadas condiciones de detención. Se trata de Carlos del Señor Hidalgo Garzón, ex oficial de inteligencia del Ejército condenado por sus crímenes en el centro clandestino La Cacha y por la apropiación de la hija de dos de sus víctimas. Abuelas de Plaza de Mayo denunció ayer que a mediados de enero salió al menos dos veces de su casa de Castelar sin autorización y que además admitió en una denuncia policial tener armas en su poder. En consecuencia pidió el fin de ese beneficio y le reclamó al TOF-1 de San Martín que ordene la inmediata detención del represor y de su mujer (también apropiadora) María Francisca Morillo, quien está condenada pero libre y oficia paradójicamente como garante de que Hidalgo Garzón no salga de la casa. Alan Iud, abogado de Abuelas, recordó que los jueces Héctor Sagretti, Daniel Cisneros y Dante Petrone dictaron en 2013 “una sentencia ejemplar” a los apropiadores de Catalina de Sanctis Ovando pero advirtió que “si no se cumple, se transforma en una burla”.

Catalina nació durante el cautiverio de su madre en Campo de Mayo en agosto de 1977 y recuperó su identidad recién en 2008. Dos años después, el ex capitán Hidalgo Garzón, que integró el Batallón de Inteligencia 601, fue detenido por secuestros y torturas en La Cacha. A principios de 2013, todavía sin condena, con un arresto símil-domiciliario en un geriátrico de Belgrano, salía a pasear en bicicleta con total impunidad. La joven a quien crió como trofeo de guerra, que ya se había constituido como querellante, se lo cruzó dos veces cerca del hipódromo de Palermo, lo denunció, y el  TOF-1 platense integrado por Carlos Rozansky, Pablo Jantus y Pablo Vega le revocó el beneficio y ordenó su traslado al hospital del Complejo Penitenciario de Ezeiza.

Ese mismo año el tribunal de San Martín, que le permitió estar libre durante el proceso, condenó al represor y a su mujer por la apropiación ilegal a quince y doce años de prisión respectivamente. En 2014, en tanto, el TOF-1 de La Plata lo condenó a prisión perpetua por sus crímenes en La Cacha. En junio pasado, contrariando los informes de los peritos médicos, el mismo tribunal pero con votos de Germán Castelli y Alejandro Esmoris le concedió el arresto domiciliario por el solo hecho de tener 72 años y estar estresado. Hidalgo Garzón, sin embargo, siguió preso en Marcos Paz por la prisión preventiva que le impuso el juez Ernesto Kreplak y que confirmó la Cámara Federal de La Plata, por delitos por los que todavía no fue juzgado. La buena nueva para el represor llegó el 22 de diciembre, cuando la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal con votos de Eduardo Riggi, Juan Carlos Gemignani y Liliana Catucci revocó los rechazos al pedido de domiciliaria y le concedió ese beneficio que se efectivizó el 10 de enero.

 Apenas dos días después violó por primera vez el arresto. El Programa de Asistencia para Personas Bajo Vigilancia Electrónica informó la salida sin autorización judicial en dos oportunidades, los días 12 y 15 de enero. No fue su único incumplimiento. El viernes pasado a la madrugada tres ladrones armados entraron a la casa del Barrio Marina y la desvalijaron luego de tomar como rehenes a la pareja y un hermano de la mujer. Según la denuncia policial del propio Hidalgo Garzón, además de 200 mil pesos y varios objetos le robaron dos armas: una escopeta y una pistola. “Bersa modelo 223 calibre 22 largo”, apuntó el diario Crónica. “Consciente de la prohibición de portar armas, el militar denunció por mail el hecho delictivo ante el Tribunal Oral y el Juzgado Federal 1 de La Plata pero nada dijo sobre la existencia ni el robo de las armas”, destacó Abuelas. “La situación reviste aún mayor gravedad si se tiene en cuenta que Catalina de Sanctis Ovando denunció durante un juicio que desde su restitución el ex militar le envió cartas amenazantes a ella y a su pareja”, advirtió.

Con las evidencias en su poder, Abuelas presentó una nota ante el juzgado de Kreplak y ante el TOF-1 de La Plata, el mismo que recibió los reclamos sobre Etchecolatz, para que le revoquen el beneficio. Al mismo tiempo, le pidió al TOF-1 de San Martín que haga efectiva la prisión de ambos apropiadores. Casación ya confirmó esa sentencia y sobre fin de año rechazó un recurso extraordinario para llevar el caso a la Corte Suprema. Luego se limitó a preguntarle al defensor del represor si había presentado un recurso de queja ante la Corte Suprema. El abogado anunció que lo haría aunque en el expediente no hay ninguna constancia de que lo haya concretado. Por ese motivo Abuelas reclama la ejecución de la sentencia.

 “Al condenar a los apropiadores, el tribunal de San Martín remarcó con claridad que no sólo sabían que Catalina era desaparecida sino que conocían perfectamente su origen y quién era su madre. Fue una sentencia ejemplar, que le impuso a Hidalgo Garzón una de las penas más altas a un apropiador, quince años de prisión, y la más alta para una apropiadora, doce años”, recordó Iud ante la consulta de PáginaI12. “Pero de nada sirve si la sentencia no se cumple. Se transforma de ejemplar en una burla. Por eso esperamos que el tribunal de San Martín corrija pronto esta situación”, reclamó. 

viernes, 8 de febrero de 2013

Revocan arresto domiciliario al apropiador Carlos del Señor Hidalgo Garzon

Otro represor que salía a pasear

El ex miembro del Batallón de Inteligencia 601 estaba bajo arresto domiciliario en un geriátrico, pero Catalina de Sanctis Ovando, la hija de desaparecidos que se apropió, lo vio andando en bicicleta.

El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata revocó la prisión domiciliaria del represor y apropiador Carlos del Señor Hidalgo Garzón. El oficial de Inteligencia del Ejército gozaba de ese beneficio en un geriátrico de Belgrano, pero paseaba por las bicisendas porteñas, donde lo vio en dos oportunidades Catalina de Sanctis Ovando, la hija de desaparecidos que crió como hija propia y que hoy es querellante contra su apropiador. Tras la denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo, el tribunal platense ordenó su traslado al hospital del Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza. “Siento alivio, tranquilidad”, explicó Catalina a Página/12, y consideró “indignante” la decisión de los jueces que conceden automáticamente el beneficio del arresto hogareño a imputados por crímenes de lesa humanidad.

Ex miembro del Batallón de Inteligencia 601, Garzón fue procesado por el juez federal Manuel Blanco por secuestros y tormentos contra 127 personas en La Plata. El Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, en tanto, lo juzga desde agosto por la apropiación de la hija de Myriam Ovando y Raúl de Sanctis, ambos desaparecidos y padres de Catalina, que figura como nacida en el Hospital Militar de Campo de Mayo. En la causa por la apropiación, Garzón fue excarcelado, beneficio que le concedió el juez federal Ariel Lijo, y en la causa platense goza del beneficio de arresto domiciliario, que ordenó Blanco antes de elevar la causa.

Catalina, que recuperó la identidad en 2008, se cruzó a su apropiador el miércoles 16 de enero, mientras Hidalgo Garzón pedaleaba por la bicisenda que bordea al hipódromo de Palermo, en Libertador y Ortega y Gasset. “Yo paseaba a mi perra, iba distraída, y cuando levanto la vista para cruzar la bicisenda veo su rostro a pocos metros. Me vio, nos miramos, y aceleró, siguió de largo. Yo me quedé helada”, relató a Página/12. Cuatro días después, el domingo 20, volvió a verlo en el mismo lugar. “Yo llevaba el celular por si lo veía, pero estaba convencida de que no iba a suceder, porque él me había visto. Lo vi en el mismo lugar pero por la calle, y no me vio”, agregó ante la consulta.

Abuelas y el fiscal Gerardo Fernández denunciaron la violación del beneficio y pidieron su revocatoria. Ayer llegó el pronunciamiento judicial. El tribunal que preside Carlos Rozansky e integran Pablo Jantus y Pablo Vega se hizo eco del pedido y consideró que “no existe razón legal alguna para que Hidalgo Garzón esté gozando el beneficio otorgado”. Rozansky destacó “la negligencia con que se manejó” el juez Blanco, dado que ni adentro ni afuera de la casona donde funciona la Residencia Geriátrica Belgrano había personal de seguridad. “Es evidente que un detenido acusado de graves crímenes y con diagnóstico psiquiátrico no puede estar alojado en un lugar como el descripto”, sostuvo, y apuntó que “se encuentra en juego tanto la seguridad de las ancianas que deambulan por la casona” como del personal. Ante los “rasgos psicopáticos y de simulación detectados en el procesado, la imagen del geriátrico resulta verdaderamente bizarra”, agregó, y señaló el “doble estándar” del juez al considerar “impensable que en causas por delitos comunes ordene el traslado de un procesado con prisión preventiva imputado de más de 200 delitos y con informes psiquiátricos a un geriátrico con ancianas y sin limitaciones ni restricciones de movilidad, ni seguridad o contención”.

“Siento alivio, tranquilidad, pero (la revocatoria) es algo que tendría que haber sucedido hace tiempo”, consideró De Sanctis Ovando, que vive a pocas cuadras del geriátrico. “Para mí era inexplicable que no estuviera preso. Cuando me sumé a la querella de Abuelas le pedimos al juez Lijo que reviera esa medida porque yo estaba intranquila, recibía llamados, cartas amenazantes, agresivas hacia mí y mi marido, pero no se modificó su situación”, recordó. “Es indignante que quienes tienen en sus manos la responsabilidad de tomar decisiones no puedan ver algo tan claro: el beneficio del arresto domiciliario no debe ser automático, deben rever la situación de cada uno, los medios que tienen, porque están viejitos y pobrecitos cuando lo piden, pero son súper piolas para escaparse. Y cometieron crímenes aberrantes”, recordó.