lunes, 17 de febrero de 2014

Juicio Oral por la apropiación de un niño durante la dictadura en Reconquista

Un nacimiento en las peores condiciones

El jefe del grupo de tareas, Sambuelli; la apropiadora Cecilia Góngora y la médica que atendió el parto, Elsa Nasatsky de Martino, estarán en el banquillo por robar a José Luis Maulín, hijo de dos sobrevivientes del terrorismo de estado.

 Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe

El bebé nació el 26 de marzo de 1977, en un sanatorio privado de Reconquista, donde a la madre ni siquiera le preguntaron su nombre. El 6 de abril, sus apropiadores lo inscribieron como si fuera hijo legítimo. Treinta y seis años después, el 13 de marzo de 2014, el Tribunal Oral de Santa Fe, comenzará el primer juicio de lesa humanidad por la apropiación de aquel niño, que el mes que viene cumplirá 37, en el transcurso del debate oral. El análisis genético ya confirmó que es el hijo biológico de Rubén Maulin y Luisa Pratto, dos sobrevivientes del terrorismo de estado. En el banquillo, estarán el jefe del grupo de tareas que operó en la III Brigada Aérea de Reconquista, Danilo Sambuelli; la apropiadora Cecilia Góngora -como se conoce la causa- y la médica que atendió el parto, Elsa Nasatsky de Martino. Sambuelli ya cumple una condena --en su casa-﷓ a 21 años de prisión por secuestros y torturas de 38 militantes políticos, entre ellos Maulín y la "violación agravada" de Griselda Pratto, hermana de Luisa. Mientras que las dos mujeres imputadas están "en libertad bajo caución".

El fiscal Roberto Salum investigó el caso de José Luis (que aún tiene el apellido de sus apropiadores) como uno de los "niños robados como 'botín de guerra'. De manera de hacerlos desaparecer, anular su identidad y privarlos de vivir con su legítima familia, de todos sus derechos y de su libertad", dijo al citar a las Abuelas de Plaza de Mayo.

"El núcleo de ese accionar delictivo radicó en el traspaso de niños de un grupo a otro, produciéndose en ese contexto otros posibles delitos, tales como la falsificación de certificaciones de niños nacidos vivos, la inscripción dolosa de los recién nacidos como hijos de sus sustractores, o bien adopciones fraguadas. Todos, tendientes a asegurar la impunidad de los autores y partícipes, resultando esos niños sometidos al mismo proceso de desaparición y victimización, sustraídos de sus madres luego del parto, o en otros lugares, puestos fuera del ámbito familiar, retenidos, ocultados, o sea privados de libertad y de identidad", planteó Salum en el requerimiento del juicio.

José Luis nació mientras su familia biológica sufría la persecución del terrorismo de estado. Maulín y su madre ya habían sido detenidos, lo mismo ocurrió con tres hermanos de Luisa Pratto y otros compañeros de militancia. Luisa había quedado sola, embarazada y con dos hijos pequeños. Una semana antes del parto, una tía de Maulín le presentó a Cecilia Góngora. "Ella te va a ayudar a tener el bebé porque acá no podés quedarte con otro chico más", le dijo. "Ahí conocí a esa señora Cecilia Góngora de Segretin. Ella me dijo que me iba a ayudar con el bebé. 'Yo te voy a llevar al sanatorio, te voy a pagar todo'. No me dijo que me iba a robar el bebé", declaró en la causa.

El 26 de marzo de 1977, Góngora llevó a Luisa al Sanatorio Reconquista. "Llegué a las diez de la mañana", dijo. Nunca le preguntaron su nombre. "Paso directamente a la sala de parto, donde estaba la doctora Nasatsky de Martino. Tengo el bebé a las diez y media, un varón. Me descompuse ese día, estaba mal emocionalmente. La doctora me dijo que me llevaran a una sala".

A las tres horas, llegó "el médico pediatra, el doctor Restanio. Me trae el bebé y me dice que le diera de mamar. Ahí me doy cuenta de que me decía Cecilia, no dije nada". Poco después, llegó al sanatorio Griselda Pratto, la hermana menor de Luisa. Sambuelli la había liberado en la III Brigada Aérea, donde cumplió sus 17 años en un martirio. Un secuestro de casi un mes y medio, entre el 5 de febrero y el 26 de marzo, torturada y convertida en esclava sexual del grupo de tareas. Sambuelli la dejó ir ese 26 de marzo, el día del parto, "le dio unas monedas y le dijo que fuera al Sanatorio Reconquista", donde estaba Luisa.

"Griselda llegó justo cuando el doctor Restanio me había traído el bebé. Ella lo alzó y yo le dije que no lo quería ver. Mi hermana me preguntó si lo iba a dejar ahí y le dije que yo no lo podía llevar, que lo tenía que entregar. Mi hermana me dijo que no y le dije que si no lo hacía me iban a matar. Le dije que no podía hablar. Llegó entonces la doctora Martino y se lo sacó de los brazos porque Griselda hablaba muy fuerte y no se tenían que enterar otras personas. Salí del sanatorio sin mi hijo", relató Luisa.

domingo, 8 de diciembre de 2013

No al traslado del BNGD : Los motivos de los familiares

Quiero explicar porqué junto con otros familiares nos oponemos al traslado del BNDG y porqué algunos familiares y compañeros piden que la justicia declare la inconstitucionalidad de 2 artículos de la ley 26548 reglamentada este año.

La respuesta es muy simple: El BNDG es la herramienta que va a permitir que mi hermana junto con tantas otras personas apropiadas siendo bebés puedan saber quiénes son.

Junto con otros familiares y compañeros, Chicha y Mirta defienden al BNDG que ayudaron a crear y que está funcionando perfectamente. Lo intentan defender a través de una causa judicial, porque las modificaciones que se pretenden realizar pueden perjudicar su funcionamiento.

Lo defienden de una mezquindad incomprensible que modificó el objeto para el cuál fue creado y restringió el acceso al BNDG y al derecho a la identidad.

Varios compañeros y familiares, nos opusimos en primer lugar a la sanción de la ley 26548 que no “reglamenta al BNDG” cómo se quiere hacer creer, sino que modifica entre otras cosas, el objeto fundacional del Banco que fue creado por la ley 23511 en 1989.

En el año 2009, a pesar de las cartas enviadas a los legisladores se negó cualquier posibilidad de debatir los artículos que consideramos perjudican el funcionamiento del Banco y sobre todo aquellos que lesionan derechos adquiridos.

Se esgrimió en aquel momento (y se sigue esgrimiendo!) que esta ley iba a acelerar los tiempos de los análisis, cuando los tiempos de los análisis, por lo menos desde el año 2006 a la fecha, son los que corresponden (1 a 2 meses según la complejidad de cada caso). Y la verdadera dificultad para la identificación de nuestros familiares apropiados no se encuentra en esta instancia sino en las previas: su paso por la justicia en la que muchos jueces y fiscales demoran por años las investigaciones o directamente las obstaculizan, o en su paso por la CONADI, creada en 1992 y regulada por la ley 25457 del 2001, una ley de una carilla y media que aun no ha sido reglamentada.

El traslado que ahora se quiere llevar a cabo se apoya en la ley 26548 y su reglamentación deficiente e incompleta de principios de este año.

Quiénes seguimos de cerca este proceso de cambio que se quiere instrumentar en el BNDG, vimos con asombro y angustia cómo a fines del año pasado se nombró a una persona completamente inadecuada para llevar a cabo la tarea del “traspaso de órbita” y cómo esta persona, que perseguía otros fines para los recursos del BNDG, fue la encargada de “acondicionar” el lugar al cuál se quiere mudar al BNDG. Un lugar más chico que no contempla las necesidades de funcionamiento de las distintas áreas técnicas del Banco.

A pesar de que dicha persona no se encuentra más en esa función se insiste con un traslado que va a perjudicar el funcionamiento de un organismo que dio sus primero pasos en el sector de inmunología del Hospital Durand en 1984 y en estos 29 años ha funcionado en pacífica convivencia con dicho servicio.

Es preciso aclarar que el BNDG no es propiedad de ninguna organización, sino de quiénes hemos dejado sus muestras allí, ya que estas muestras conforman el Banco.

Clara Petrakos

jueves, 31 de octubre de 2013

Cinco detenidos por la apropiación ilegal de tres hermanos durante la dictadura

Una causa sobre la burocracia del terror

Los involucrados son dos ex secretarios y la psicóloga de un juzgado, la directora de un hogar de menores y un hombre encargado de la guarda de una de las víctimas. Los menores fueron enviados al Hogar Belén, donde los maltrataron, aunque su familia los reclamaba.

Dos ex secretarios y la psicóloga de un juzgado de Menores de Lomas de Zamora fueron detenidos e indagados por su posible participación en la apropiación ilegal de tres hermanos durante la última dictadura. El caso tuvo como epicentro el juzgado a cargo de Marta Delia Pons, quien llegó a decirle a una Abuela de Plaza de Mayo que no pensaba devolver nietos de desaparecidos porque “sus hijos eran terroristas”, y que murió impune en 1994. Los menores, que en 1977 tenían 2, 4 y 5 años, estuvieron hasta el retorno de la democracia en el Hogar Casa de Belén, de Banfield, donde fueron sometidos a maltratos y abusos sexuales. Por estos delitos también fueron indagados y detenidos la mujer que tenía a su cargo ese “hogar” y un hombre acusado como coautor de violación, agravada por su responsabilidad como encargado de la guarda de la víctima.

Los hermanos Carlos Alberto, María Ester y Alejandro Ramírez fueron testigos el 14 de marzo de 1977 del operativo en el que fue asesinada su madre, Vicenta Orrego Meza, junto con Florencia Ruival (embarazada) y José Luis Alvarenga. Los dos últimos fueron enterrados como NN en cementerios de Grand Bourg y Rafael Calzada e identificados años después por el Equipo Argentino de Antropología Forense. El tiroteo ocurrió en una casa del barrio San José, en Almirante Brown. Carlos, de cinco años, fue herido al ser rozado por un proyectil en la cabeza. Los militares y policías que intervinieron abandonaron a los niños, que quedaron al cuidado de un matrimonio vecino. Les dijeron que volverían a buscarlos, pero nunca aparecieron. El matrimonio se presentó luego en la comisaría y finalmente los llevó al tribunal de menores de Lomas de Zamora a cargo de Pons. La jueza, quien se ufanaba de derivar a los niños “a familias decentes” y con los años se convertiría en icono de la complicidad del Poder Judicial con el plan sistemático de robo de bebés, ordenó alojarlos primero en el hogar Leopoldo Pereyra y luego en la Casa de Belén.

Casa de Belén estaba a cargo del matrimonio que formaban Manuel Maciel y Dominga Vera, que vivían allí con sus tres hijos, más los niños derivados por la Justicia. Pese a que el padre de los hermanos, Julio Ramírez Domínguez, estaba vivo (en la cárcel), los niños fueron bautizados e inscriptos en un colegio con el apellido Maciel. Cuando María Ester preguntaba por sus padres le respondían pegándole o insultándola con frases como “tu mamá era una puta y tu papá un terrorista, borracho, que tenía muchas armas y mataba gente”. Según consta en la causa, en el juzgado de Pons llegaron a decirles “ustedes son hijos del diablo”, mientras la jueza interceptaba las cartas que les enviaba el padre y le impedía a una tía tomar contacto con los niños.

“Los pedía una tía paterna”, recordó durante el juicio por el plan sistemático de robo de bebés María Felicitas Elías, entonces asistente social del juzgado. “La visité y redacté un informe a favor de darle la guarda, pero la jueza me llamó a su despacho y me dijo que no era lo que esperaba, que eran hijos de un paraguayo montonero que había desafiado la Constitución Nacional y no merecía recuperarlos”, relató. Fue en el contexto de Casa de Belén en el que, sin la madre, distanciados del resto de la familia, los hermanos fueron sometidos a tormentos físicos y psíquicos, violaciones y otros delitos sexuales por quienes estaban al frente del “hogar” y por dos hombres que visitaban el lugar como “padrinos”. El calvario se prolongó hasta 1984, cuando con la ayuda de Emilio Mignone y psicólogos del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lograron reencontrarse con su padre, con quien se fueron a vivir a Suecia.

La causa fue reimpulsada por el CELS, comenzó a investigarse en el juzgado a cargo de Daniel Rafecas, y por la jurisdicción donde estaba la Casa de Belén fue enviada finalmente al juzgado federal de Lomas de Zamora, a cargo de Carlos Ferreiro Pella. El magistrado caratuló los delitos como sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años en concurso ideal con alteración y supresión del estado civil de menores y violación doblemente agravada por haber causado un grave daño en la salud de las víctimas y por el rol de encargados de guarda de los victimarios. Los ex secretarios de Pons que fueron indagados son Lisandro Luis Chiavaro y Norma Susana Pellicer, ambos como partícipes necesarios de las apropiaciones. La licenciada en psicología María Teresa Gómez, responsable de las inspecciones que ordenaba el juzgado, fue imputada además como partícipe necesaria de las violaciones agravadas. Como coautora de las apropiaciones y partícipe necesaria de las violaciones fue indagada Dominga Vera (su esposo no, porque falleció), en tanto Juan Carlos Milone rinde cuentas como coautor de las violaciones.

jueves, 8 de agosto de 2013

El 'nieto' 109 de la dictadura argentina : niño chileno robado en la Operación Cóndor

Es uno de los 500 bebés robados a sus padres durante la dictadura argentina
Las abuelas de la Plaza de Mayo han conseguido identificarle

Jorge Barreno | Santiago de Chile
La agrupación argentina Abuelas de Plaza de Mayo ha anunciado una nueva restitución de identidad, la número 109 desde que se fundó la organización en 1977. Después de casi 38 años, Pablo Germán Athanasiu Laschan, hijo de chilenos extraditados, capturado durante la dictadura militar argentina, acaba de enterarse de quiénes eran sus verdaderos padres.

Así lo ha dado a conocer Estela de Carlotto, titular de la agrupación de derechos humanos, en una rueda de prensa en la que Pablo Germán no estuvo presente. "Es un afianzamiento de la democracia", dijo Carlotto, que aseguró que Athanasiu Laschan está conmocionado y que ahora "hay que darle tiempo, cuidarlo y acompañarlo".

El joven, que había nacido el 29 de octubre de 1975, fue secuestrado junto a sus padres el 15 de abril de 1976, cuando tenía cinco meses y medio. Era hijo del matrimonio chileno integrado por Frida Laschan Mellado y Ángel Athanasiu Jara, militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Su madre, Frida Laschan Mellado, nació el 10 de agosto de 1947 en Chile. Durante el gobierno de la Unión Popular de Salvador Allende, Frida ocupó un cargo en la Corporación de la Reforma Agraria (CORA). Su padre Ángel Athanasiu Jara, también había nacido en Chile el 15 de septiembre de 1954.

En marzo de 1974, después del golpe de Estado que dio Augusto Pinochet, Frida comenzó a ser perseguida por las fuerzas de seguridad chilenas. Tras pasar unos cuantos días en una comisaría de Lautaro, a unos 700 kilómetros al sur de la capital, y otra semana en una comisaría de Santiago de Chile, Frida se exilió en Buenos Aires, donde le esperaba su marido Ángel.

Ambos comenzaron a militar en el PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Vivieron ocho meses en Capital Federal y después se mudaron a San Martín de los Andes, Neuquén, hasta mediados de 1975. Como estaban siendo vigilados por los militares argentinos, Ángel y Frida, ya embarazada, decidieron volver a Buenos Aires.
El secuestro

En abril de 1976, la pareja y el pequeño fueron secuestrados del hotel en el que vivían, en un operativo realizado por fuerzas de seguridad dentro del Plan Cóndor, un grupo de operaciones coordinadas entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América.

Pablo Germán fue anotado como hijo propio con fecha de nacimiento 7 de enero de 1976, por un matrimonio con estrecha vinculación al régimen cívico-militar- Su padrastro se encuentra hoy detenido por una causa relacionada con crímenes de lesa humanidad.

Desde el secuestro de Ángel, Frida y Pablo, las familias Athanasiu y Laschan realizaron diversas denuncias e incluso viajaron a Buenos Aires para dar con el paradero de los jóvenes desaparecidos y el bebé. Los buscaron infructuosamecamente en cárceles, asilos y orfanatos.

A los 8 años el niño se enteró que era adoptado, a los 16, que era hijo de detenidos desaparecidos. Según la información dada a conocer por las Abuelas de Plaza de Mayo, en 1982 se llevó a cabo la denuncia por su desaparición -fue una de las primeras de la Asociación- ante el juzgado Federal Número 1, actualmente a cargo de la jueza María Romilda Servini de Cubría.

En abril de este año, y gracias a las informaciones que indicaban que podía ser hijo de desaparecidos, la organización Abuelas de Plaza de Mayo instaron a Pablo Germán a que se hiciera unas muestras de ADN para corrobrar la identidad de sus progenitores. En el proceso intervino la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Hace un mes, Pablo Germán accedió voluntariamente a realizarse el examen inmunogenético. El 5 de agosto, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) le informó, en un 99,99 por ciento de acierto, su pertenencia al grupo familiar Athanasiu Laschan.

“En nuestro corazón, en mi familia, mi hermana, no hay resentimiento, no hay rencor, no hay odio. Hay mucho perdón. Y de entender que nos tocó formar parte de una etapa en la Histioria de nuestro país”, había dicho hace unos años la tía de Pablo Germán, María Elena Athanasiu, a TVN de Chile.

“Que sepa que somos una familia normal, que aquí solamente va a encontrar cariño, respeto, amor, el amor incondicional ‘na más”, añadió la tía del chileno recuperado. Durante la dictadura argentina, que hizo desaparecer a cerca de 30.000 personas, unos 500 bebés fueron robados a sus padres.

jueves, 16 de mayo de 2013

Detuvieron a un miembro del Movimiento familiar cristinao por el robo de una hija de desaparecidos

La Iglesia y las apropiaciones de bebés

El juez Sebastián Ramos procesó y ordenó detener a Francisco Martín Zabalo por su participación durante la dictadura en la apropiación de una niña nacida en Campo de Mayo, hija de María Teresa Trotta y Roberto Castelli.

Un miembro del Movimiento Familiar Cristiano fue detenido y procesado por su participación en la apropiación ilegal de una menor nacida en cautiverio durante la dictadura. Se trata de Francisco Martín Zabalo, quien según la investigación del juez federal Sebastián Ramos mantenía un “vínculo personal” con el general Juan Bautista Sasiaiñ, uno de los máximos jefes del centro clandestino El Vesubio. El magistrado consideró probada la “participación criminal necesaria” de Zabalo en el robo de la segunda hija de María Teresa Trotta y Roberto Castelli, militantes montoneros detenidos-desaparecidos en El Vesubio. La niña nació en cautiverio tras el traslado de su madre al Hospital Militar de Campo de Mayo. Se trata del segundo caso en el que se prueba la connivencia entre esa organización de la Iglesia Católica y represores en el robo de bebés nacidos en cautiverio en Campo de Mayo.

“Es importante porque hasta ahora no había ningún imputado en la causa, no se entendía quién cometió el robo, pero por sobre todo es una medida que permite indagar en todo un sistema del que participó el Movimiento Familiar Cristiano”, destacó Verónica Castelli, miembro de HIJOS Capital y hermana de la mujer apropiada, que recuperó su identidad en 2008. “Exigimos que se avance en las investigaciones sobre esta institución que fue parte de la maquinaria del terror y partícipe de uno de los delitos de lesa humanidad que hoy tiene víctimas que siguen sin conocer su identidad: nuestros hermanos apropiados”, expresó HIJOS.

Ramos procesó a Zabalo en la causa caratulada “N.N. Movimiento Familiar Cristiano y otros s/ supresión de identidad” por su “participación criminal necesaria”. El dato clave fue el estrecho vínculo con Sasiaiñ, quien murió sin condena pero llegó a estar procesado en la causa por el plan sistemático de apropiación de menores. El juez estableció que Zabalo “colaboró con quienes sustrajeron a la menor en el ocultamiento que tuvo como objeto impedir la reanudación del vínculo de origen que fue quebrantado con su madre tras el parto en el Hospital Militar y con su familia biológica”. El feligrés también “colaboró con el ocultamiento de su identidad, suprimida desde el momento en que se fraguó ideológicamente el acta de hallazgo de la niña, hasta su inscripción en los registros oficiales respectivos, hasta llegar a su adopción, todo lo cual se desvaneció en el año 2008 con el conocimiento de su origen biológico”.

Según el comunicado de HIJOS, Zabalo integró la comisión directiva del “Equipo Asistencial y de Adopción San José” del Movimiento. El juez sostuvo que “quedó en evidencia el vínculo entre el robo de la bebé a su madre en el Hospital Militar de Campo de Mayo y su entrega al Movimiento Familiar Cristiano para ser dada en adopción” y consideró que por el lugar que ocupaba Zabalo no podía desconocer el caso. Un dato fundamental para el procesamiento es el “vínculo personal” con Sasiaiñ, ex jefe de la Policía Federal y segundo de Carlos Suárez Mason en Vesubio. Sobrevivientes del centro clandestino declararon que Sasiaiñ visitaba el lugar mientras Trotta estaba en cautiverio. El juez tuvo en cuenta que Sasiaiñ fue procesado por el robo de bebés y que fue justamente Zabalo, su ex compañero de promoción del Colegio Militar en 1947, el garante del arresto domiciliario del que se benefició en sus últimos tiempos.

“Con este procesamiento queda demostrada la vinculación del Movimiento con los genocidas, particularmente con los que estuvieron en el centro clandestino de Campo de Mayo. Zabalo fue procesado por ser parte del circuito entre los centros clandestinos El Vesubio y Campo de Mayo y la posterior entrega en adopción de los niños nacidos allí a través del Movimiento Familiar Cristiano. No es casual que uno de sus miembros haya sido nada más y nada menos que el genocida Jorge Rafael Videla”, recordó HIJOS en un comunicado.

“Necesitamos saber la verdad. Necesitamos justicia: que los culpables no queden impunes –destacó HIJOS–. La cúpula de la Iglesia debe responder ante el Poder Judicial por su participación en estos delitos. No fueron casos aislados: fueron instituciones al servicio del terrorismo de Estado.”

miércoles, 15 de mayo de 2013

Nuevo represor detenido : el ex jefe de la RIBA

El juez federal Daniel Rafecas arrestó al ex comodoro de la Fuerza Aérea Luis Tomás Trillo, ex jefe de la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA), en el marco de la causa que investiga la desaparición de Patricia Roisinblit, hija de la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

La detención la concretó en Santa Fe la División Interpol de la Policía Federal, y desde allí fue trasladado, incomunicado, a la Unidad 29 del Servicio Penitenciario Federal, en los tribunales federales de Comodoro Py. El juez ya lo indagó por las privaciones ilegales de la libertad de Patricia Roisinblit y su esposo, José Manuel Pérez Rojo.
En esta investigación se dispuso ya la detención, el allanamiento del domicilio y la detención del brigadier general retirado de la Fuerza Aérea Omar Domingo Rubens Graffigna, quien también ya prestó declaración indagatoria. También fue arrestado el ex agente de inteligencia de la Fuerza Aérea Francisco Gómez, condenado en 2005 por la apropiación del hijo menor de Roisinblit y Pérez Rojo.

La medida fue dictada por Rafecas en el marco de la causa Primer Cuerpo de Ejército, en la cual se investigan las violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura cívico militar. En particular, el magistrado investiga la privación ilegal de la libertad de Patricia Julia Roisinblit y José Manuel Pérez Rojo, secuestrados el 6 de octubre de 1978 y alojados en la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA), sede Morón, donde permanecieron al menos hasta el 14 de noviembre siguiente. Ambos se encuentran desaparecidos.

José Manuel Pérez Rojo fue secuestrado en Martínez el 6 de octubre de 1978. El mismo día se llevaron de su casa a su mujer, Patricia Julia Roisinblit, con un embarazo de ocho meses, y dejaron en manos de la familia paterna a su hija Mariana, de quince meses. A ambos se los mantuvo cautivos en la RIBA, cuyo jefe al momento de los hechos era el ex comodoro Luis Tomás Trillo. A mediados de noviembre, Patricia Roisinblit fue trasladada al centro clandestino de detención ESMA, para dar a luz a su segundo hijo, un varón, que fue sustraído y apropiado, y que conoció su verdadera identidad recién en el 2001, a los 23 años.

La Regional de Inteligencia o RIBA formó parte del circuito represivo desplegado en la llamada Subzona 16, que comprendía los partidos de Morón, Merlo y Moreno y que tuvo por epicentro el centro clandestino de detención y tortura conocido como Mansión Seré, ubicado en Castelar, como también a la Primera Brigada Aérea de Palomar, la VII Brigada Aérea de Morón, la comisaría de Castelar, la comisaría de Haedo y la comisaría primera de Morón.
En el marco de la misma causa, el juez Rafecas dispuso en agosto de 2011 el procesamiento y la elevación a juicio del brigadier mayor retirado Miguel Angel Ossés, quien se desempeñó como jefe del Comando de Operaciones Aéreas, y dependía en forma directa de Orlando Ramón Agosti, comandante en jefe de la Fuerza Aérea. Ossés también habría ejercido la Jefatura del Comando de Operaciones Marco Interno, del cual dependía la Fuerza de Tareas 100, un órgano especialmente creado en el ámbito de la Fuerza Aérea Argentina para el despliegue del accionar “antisubversivo” en el territorio bajo su jurisdicción. Este represor era a su vez el jefe directo del brigadier mayor Hipólito Mariani y del brigadier César Comes, condenados ambos por el Tribunal Oral Federal 5

domingo, 21 de abril de 2013

Chicha Mariani: "No espero nada de Bergoglio porque jamás podré olvidar el rechazo de la Iglesia a nuestra causa"


Chicha Mariani fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo. Después de 36 años aportando pruebas para juzgar a los responsables de la última dictadura militar argentina, recuerda cómo un cura le animó a dejar de buscar a su nieta "porque estaba muy bien donde estaba en ese momento, con gente de mucho poder"

Cecilia Valdéz, desde  Buenos Aires

María Isabel Chorobik de Mariani, Chicha, fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo.

Chicha, el apodo con el que se conoce a María Isabel Chorobik de Mariani, fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo (Argentina), en 1977. Lleva 36 años buscando a su nieta Clara Anahí y en ese camino de búsqueda ha ayudado a encontrar otros niños robados y ha aportado pruebas fundamentales para juzgar a los responsables de la última dictadura militar argentina. Más que un camino, ha sido una verdadera carrera de obstáculos, entre los que destaca el oscurantismo de la Iglesia. Precisamente el actual papa, Jorge Bergoglio, tuvo un papel oscuro en este proceso. Fue llamado como testigo a petición de la Fiscalía y de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo para que declarase sobre la apropiación por parte de los militares de los bebés que nacían en cautiverio durante la dictadura y pidió dar su declaración por escrito.

¿Cuál fue el papel de la Iglesia en la recuperación de los niños robados?
Mi experiencia la iglesia católica es penosísima, porque aunque no iba a la iglesia siempre llevé en los genes el catolicismo de los polacos. Pero cuando llegó esta tremenda tragedia de la desaparición y muerte de tantas personas en Argentina recurrí como tanta gente a la iglesia y allí tuve la desgracia de encontrarme con el rechazo y el cerrado de puertas en la nariz. Monseñor Montes, por ejemplo, que era obispo auxiliar de la Catedral de La Plata, me recibió con muchísimo afecto porque conocía a mi hijo y a mi nuera que se habían preparado con él para su boda. Me dijo entonces que volviera, que iba a conseguir noticias de la niña, y cuando volví me dijo que no molestara y que dejara de buscar a la criatura porque estaba muy bien donde estaba en ese momento, con gente de mucho poder. Y como yo me puse a llorar a gritos, diciéndole que estaba hablando de mi nieta, se puso de pie, me señaló la puerta y me echó de la catedral. Una experiencia similar tuve con Monseñor Grasselli, de la capilla Stella Maris de la marina y otros obispos y sacerdotes a lo largo de estos 36 años de búsqueda.
"La Iglesia complementaba la tarea de los militares"

La Iglesia católica bautizaba niños robados o les daba la comunión.
Para mí queda muy claro que la iglesia católica sabía perfectamente lo que pasaba con los niños que entregaban y que nacían en cautiverio. Complementaban la tarea de los militares.

¿Qué opina de la elección de Bergoglio como nuevo papa?
No me dice nada, hubiera sido distinto si no conociera la historia de la Iglesia en la dictadura. No espero nada de él porque jamás olvidaré el rechazo de la Iglesia a tantas peticiones recibidas de madres y abuelas pidiendo saber de sus hijos.

¿Recuerda las gestiones que realizó Alicia de la Cuadra cuando le pidió a Bergoglio información sobre su nieta desaparecida?
Sí, por supuesto, en ese momento yo ya había ido a hablar con Alicia de la Cuadra para pedirle que trabajáramos juntas en la búsqueda de nuestras nietas y de ahí nació Abuelas de Plaza de Mayo, el 21 de noviembre de 1977. Al encontrarla a ella en su casa, me contó los trámites que estaban haciendo con los jesuitas, quienes en el pasado habían recibido muy importantes donaciones (estancias, casas, etc.) de la familia De la Cuadra. Habían recurrido a los jesuitas, al padre Arrupe, quien los derivó a Bergoglio. Justamente el día que el señor De la Cuadra llevaba la carta de Bergoglio a Monseñor Picchi en la sede del episcopado platense, yo estaba esperando que me recibiera el mismo Monseñor y el señor De la Cuadra me habló muy esperanzado de la carta que llevaba acerca de la búsqueda de su pequeña nieta. Y después Picchi a su vez se comunicó con el militar Rospide y, como era de esperar, no hubo ningún resultado de todo ese trámite. De manera que para mí Bergoglio es un hombre de la Iglesia y se comportó como tal.

¿Cómo han evolucionado las políticas sobre derechos humanos en Argentina?
Han evolucionado bien. A mí no me afectó tanto la aplicación y la negación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final [que establecieron la prescripción de los delitos en el año 1986 y que luego fueron anuladas en el 2003], que impidieron seguir los juicios hace años. Nosotras, las Abuelas, pudimos seguir trabajando porque eso no afectaba a los niños desaparecidos, pero siempre con un montón de problemas, negativas, evasivas. A los jueces les costaba mucho decidir y obraban con demasiada prudencia porque era un tema nuevo y se sabía muy poco. Todo estuvo siempre en una nebulosa y por eso la palabra desaparecidos, ¿dónde buscas una cosa desaparecida? Una aguja en un pajar.

¿Hubo cambios con los gobiernos de los Kirchner?
Yo tuve muchísimas esperanzas de que se hiciera lo que nadie se atrevió a hacer cuando llegó este gobierno, que era abrir los archivos y buscar que se consigan noticias auténticas, verdaderas, las que todos esperábamos, fundamentalmente todos los que hemos sufrido directamente esta terrible experiencia de la dictadura cívico-militar. Al principio me pareció magnífica la manera de recibir el tema dentro de la Presidencia de la Nación. Hubo una apertura muy buena, aunque luego no fue tan completa como debiera haber sido.

¿Por qué?
Cuando vino el gobierno kirchnerista lo asumimos todos como una noticia muy buena, recibimos con gran contento el cambio y yo personalmente estoy muy agradecida a la apertura que se hizo. Una apertura que permitió ser recibidos de otra manera, jueces que se atrevieron a tomar decisiones importantes, pero faltó lo principal, que yo encuentro que sigue faltando y que me apena que no se haya tomado en cuenta, y es la búsqueda de los archivos de todas las Fuerzas Armadas, de todos los rincones donde la aviación, el ejército y la marina han escondido o guardado sus secretos, porque no los destruyen. Es lógico que con la mentalidad militar guarden todo en distintos lugares, muy secretos.

¿Por qué cree que no han buscado esos archivos?
No sé, no quiero pensarlo, no quiero desilusionarme. Tengo casi 90 años y no quiero profundizar porque me duele, me duele demasiado. Yo esperé mucho, no sólo de este gobierno, del futuro. De que cuando estuviera la democracia en el lugar que corresponde en el país se destaparía toda esa carroña y no ha sido así. La prueba está en que Videla, cuando le fueron a allanar su casa hace poco, 36 años después, tenía un montón de papeles que lo involucraban y que aclaraban algunas cosas que había que demostrar. ¿Y por qué no las quemó, no las sacó del país o las enterró en el jardín? Porque estaba seguro de que nadie se iba a atrever a tocarlo. Eso es lo que no se ha hecho: escarbar y buscar a fondo. Los desaparecidos los hemos ido encontrando con esa maravilla que es el Equipo de Antropología Forense, que es el que más ha aportado a que las familias vayan encontrando a sus deudos en medio del horror que significa escavar en los lugares donde se supone que hay enterramientos. Suena muy feo todo esto que estoy diciendo, pero es así. Duele, pero es así. Yo a mi nieta la estoy buscando desde el primer día, tenía tres meses y tiene 36 años ahora.
"Esperaba mucho más de lo que hemos recibido, no sólo de este gobierno, de todos"

¿Qué tipo de ayudas recibió?
Yo puedo decir que no he tenido ayudas, salvo de personas que generosamente me acercan algún dato por si puede tratarse de Clara Anahí, una criatura adoptada que conocen ellos, alguien que sabe algo que le llama la atención. Pero que el gobierno haya buscado a mi nieta, no. Y digo mi nieta, personalizando, pero tampoco a los demás. No ha habido una búsqueda concreta y seria que lleve a un fin. Sí, nos han abierto puertas, y eso lo agradezco enormemente porque no lo tuvimos en otros gobiernos. Pero falta lo principal, encontrar la verdad verdadera de los desaparecidos. No que me digan: estuvieron acá, estuvieron allá y después: ¿qué? Han habido subsidios y a mí me han ayudado con la restauración de la casa de mis hijos, que se venía abajo. Logramos mantenerla por mucho tiempo con un subsidio. Por eso, soy una mujer agradecida, pero me falta mi nieta. Y nadie la busca, sólo yo. Y la gente que me ayuda, por supuesto, mucha gente me ha ayudado y me ha apoyado, pero la búsqueda... ¿dónde está?

Decía que este gobierno ha hecho una apertura, ¿a qué se refería?
La justicia, no el gobierno. En el juicio sobre la desaparición sistemática de niños, que hubo el año pasado y que empezó en 2011, se trabajó muy bien. La jueza que tuvo a cargo este juicio hizo una labor magnífica, lo mismo el fiscal, pero claro, hay cosas que no se hicieron. Por ejemplo, desde la Asociación Anahí presentamos un pedido de allanamiento urgente en la SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado), porque estamos seguras de que ahí hay muchos elementos de prueba y no lo hicieron. Entonces faltó eso, un puntal que debió haberse utilizado para sacar cosas. Es fácil hablar desde afuera, pero cuando uno cumple una misión, se tiene un puesto y hay que hacer algo, hay que hacerlo cueste lo que cueste. Ese es mi concepto a esta altura de mi vida. Me siento frustrada en todas las esperanzas que tuve, quizás demasiadas esperanzas, siempre he sido bastante ilusa. Esperaba mucho más de lo que hemos recibido, no sólo de este gobierno, de todos.

Desde el secuestro de sus hijos y su nieta usted ha ido recopilando mucha información que luego ha sido utilizada como prueba durante los juicios.
Sí, tengo muchísima información. Porque ha sido una costumbre de mi vida: archivar y guardar. ¿Para qué? Para la historia, para el recuerdo, para el corazón de uno, para lo que sea. Yo no hice una cosa muy importante archivando todo lo que archivé sino que es parte de mi misma. Así me encuentro con que tengo muchísimas cosas, datos, y que cuando inicio una querella o un juicio pongo todo lo que tengo a disposición del Tribunal. Y ayuda, claro que ayuda, pero la justicia no tiene que esperar que uno le aporte cosas, la justicia tiene que hacer su trabajo. Yo siempre entendí que son los que nos deben todo esto, los que deben hacer el trabajo de investigar, no los que nos deshicieron nuestras familias.

Su archivo fue declarado Memoria del mundo por la UNESCO.
Bueno, consideraron que era un archivo muy completo y muy importante. Tenemos un archivo muy grande de los vídeos y todas las declaraciones públicas, tanto en el Juicio por la Verdad de La Plata como en todos los juicios de los que hemos sido parte. No de todos todos porque sería imposible, pero de los que fuimos parte, sí. Ahora estamos en un momento muy difícil porque el año pasado no recibimos ningún subsidio. Nos mantenemos con subvenciones, cuotas nuestras (de los socios de la asociación), y pequeñas donaciones que recibe la entidad, pero nadie aprobó un centavo para la asociación. O sea, dicen que aprueban, pero después no llegan los fondos. En este momento, estamos pensando que no podemos seguir el archivo de audiovisuales. Hasta el año pasado yo misma cargué con ese gasto, pero ahora ya no puedo, estamos contemplando la posibilidad de abandonar ese trabajo.

¿Cómo fueron cambiando las estrategias de trabajo y de lucha durante todos estos años?
Yo fui presidenta de Abuelas hasta 1989 y después estuve unos años trabajando sola hasta que creamos la Asociación Anahí. Ya no pertenezco a Abuelas de Plaza de Mayo, así que te puedo hablar de lo mío. Mis estrategias y mis maneras de proceder han sido siempre las mismas: averiguar y leer lo máximo posible de todo, no perderme ninguna publicación importante, y recibir todas las denuncias que hace la gente sobre niños, archivarlas y tenerlas en orden. Por ejemplo, el juicio de Videla, no sé sí eran 160 cuerpos, tengo los de cada uno de ellos, pero no los pido en CD, los pido en papel. Yo no puedo leer porque perdí la vista hace unos años, pero me leen, sacamos notas y en base a eso presentamos las querellas.
"Hemos ido estúpidamente a España a pedir ayuda y comprensión, a  pedir lo que ellos mismos no habían solucionado"

Estamos buscando niños y adultos desaparecidos también, la búsqueda implica a toda persona de cualquier edad que tenga problemas de identidad. Y así hemos logrado algunos éxitos que no publicamos, que quedan en la intimidad de la gente, somos de perfil bajo. Otras estrategias: manejarnos con la verdad, con aporte de todo lo que tengamos, asegurarnos mucho pero mucho antes de hacer una denuncia y seguir la causa regularmente aportando cosas. Esa es la mayor estrategia, no tengo otra.

¿Han ido variando esas estrategias con los años?
Sí, ahora es un poco más fácil entrar en un juzgado e iniciar una causa, los jueces te prestan más atención, te escuchan y te creen. Hubo momentos que nos llamaban las locas a las Madres y a las Abuelas. Todo eso se fue revirtiendo y ahora se toma en serio todo lo que decimos. Salvo algunas rémoras que quedan por ahí. Algunos que por ahí tienen en un cajón del escritorio un pedido hecho un año atrás por ejemplo. Yo lo que les pido a los jueces es que investiguen al menos lo que nosotras aportamos, no que busquen, ya no pierdo el tiempo.

¿Qué opina de lo que pasa, o no pasa, en España con la Memoria Histórica?
Ay! Mira, yo lloro muy poco, traté de tragarme las lágrimas y trabajar, trabajar y trabajar. Pero lloré de rabia y de vergüenza cuando supe que había esa cantidad de niños desaparecidos desde la época de Franco. Me desarmé porque hemos ido tantas veces a España a pedir ayuda y comprensión, una ayuda que sólo nos dio Baltasar Garzón. Y ver que hemos estado allí tan estúpidamente ignorantes, que íbamos a pedir lo que ellos mismos no habían solucionado y que son como 30.000. Me puse a llorar y ese día lloré de vergüenza y de bronca porque puedan suceder cosas así. Porque entonces, ¿en qué crees?