miércoles, 16 de abril de 2014

Una muestra con la búsqueda de la abuela Maria Isabel Chorobik de Mariani

“Una forma de llegar a Clara Anahí”

En el hall de la Biblioteca Nacional se inauguró la exposición itinerante en la que hay fotos y cartas que cuentan la historia de Chicha Mariani y sus intentos por recuperar a su nieta, secuestrada durante la última dictadura.

 Por Ailín Bullentini

La foto de una beba recostada en una silla mecedora azul y blanca, cachetona, sonriente, protegida del sol por las ramas de un frondoso jardín, se repite en diferentes tamaños y formatos. Está ampliada y en tamaño carnet; encabeza almanaques y folletos; se convierte en postal, mural, portada de libros. Esa bebé, Clara Anahí Mariani Teruggi, congelada para siempre en sus tres meses de vida, es el denominador común de la muestra itinerante que lleva su nombre y que resume, en varios documentos, elementos y fotografías, el camino que su abuela paterna, María Isabel Chorobik de Mariani, recorrió para buscarla. Uno que aún no termina de construirse porque Clara Anahí, como otros 400 nietos arrebatados durante la última dictadura cívico militar, no aparece. La muestra itinerante llegó ayer al hall de entrada de la Biblioteca Nacional.

El recorrido en exhibición fue creado hace aproximadamente un lustro por miembros de la Asociación Anahí, el organismo de derechos humanos que Chicha Mariani fundó cuando se fue de Abuelas de Plaza de Mayo, espacio que ayudó a fundar. Su compañera incansable en esta nueva etapa fue Elsa Pavón, quien continúa a su lado. “La muestra es una forma más de intentar llegar a Clara Anahí. Con las fotos de ella de bebé, de su familia, deseamos llegar a ella donde quiera que esté”, introduce Pavón, quien asegura haber llevado la exhibición “por todo el país”.

Las fotos de Daniel Mariani y Diana Teruggi sonríen desde una tela, en blanco y negro que inaugura la exhibición. La misma tela aloja las fotos y los nombres de los otros cuatro hombres que fueron acribillados en la casa de la joven pareja, en la calle 30, en La Plata, por una patota de las “fuerzas conjuntas” de la última dictadura, el 24 de noviembre de 1976. Varias fotografías de aquella casa, del estado en que quedó tras el ataque, de las marcas de los tiros en la fachada y de los destrozos de su interior también testifican en el recorrido itinerante sobre aquel día en el que la nieta de Chicha, de sólo tres meses de vida, fue robada.

Los registros fotográficos son más amplios, ofrecen una ventana hacia el antes de aquel punto de inflexión trágico y otra hacia los años que vendrían. Dan cuenta de meses felices, cuando el nacimiento de Clara Anahí o los primeros arrorrós de abuela Chicha y abuelo José –el papá de Daniel–, y del aprendizaje en plena lucha, luego, con años venideros de marchas, encuentros con otras mujeres en la misma situación, el nacimiento de Abuelas, algunos viajes con el reclamo por los bebés robados por los milicos a cuestas.

Pero no sólo de fotos está hecha la muestra itinerante, que también cuenta con elementos testigo de la espera de la abuela. La máquina de escribir en la que Chicha tipeó las primeras cartas pidiendo por su nieta. Los pañuelos blancos que utilizó a lo largo de los pasos dados, algunos bordados, otros pintados a mano alzada, algunos de regalo, otros con ausentes ajenos y aún así tan propios. Las muñecas que compró, año tras año, con la esperanza de poder acompañar su niñez, envueltas en nylon transparente, fechadas y ubicadas geográficamente. Y, desplazada en tres gigantografías, la carta que esa abuela le escribió a esa bebé arrebatada, esperada, imaginada, al cumplirse cinco años de su nacimiento. “Clara Anahí, mi chiquita, hoy 12 de agosto es tu cumpleaños. Cumples cinco años, mi vida, y yo sólo puedo imaginarte”, afronta la realidad la abuela que no dejó de ejercitar jamás su imaginación. Son, hoy, casi 38 los años que lleva en ese plan, mientras el otro, el de la búsqueda incansable, no le devuelve negativos.

“Me sigue emocionando y sobrecogiendo como el primer día la búsqueda de Chicha. La ausencia de ella la siento injusta más que ninguna. Ha sido una leona buscando a nuestros chicos y la de ella nunca apareció”, confesó Pavón, que pudo reencontrarse con su nieta en 1984. Que ese pedazo de historia, aquel que cuenta el recorrido de Chicha y que grita desde allí mismo un constante “Clara Anahí, te estamos esperando”, sea exhibido en lugares como la biblioteca –lo hizo en centros culturales, espacios de organismos de derechos humanos– es importante para la búsqueda. “En lugares como éstos transita mucha gente, incluso de otros países. Y realmente no sabemos dónde está, por lo que es una puerta para que alguien más la vea o ella misma se reconozca de chiquita... En fin, esos caminos que tiene Dios y el destino para acercarnos a nuestros chicos”, concluyó Pavón.

lunes, 17 de febrero de 2014

Juicio Oral por la apropiación de un niño durante la dictadura en Reconquista

Un nacimiento en las peores condiciones

El jefe del grupo de tareas, Sambuelli; la apropiadora Cecilia Góngora y la médica que atendió el parto, Elsa Nasatsky de Martino, estarán en el banquillo por robar a José Luis Maulín, hijo de dos sobrevivientes del terrorismo de estado.

 Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe

El bebé nació el 26 de marzo de 1977, en un sanatorio privado de Reconquista, donde a la madre ni siquiera le preguntaron su nombre. El 6 de abril, sus apropiadores lo inscribieron como si fuera hijo legítimo. Treinta y seis años después, el 13 de marzo de 2014, el Tribunal Oral de Santa Fe, comenzará el primer juicio de lesa humanidad por la apropiación de aquel niño, que el mes que viene cumplirá 37, en el transcurso del debate oral. El análisis genético ya confirmó que es el hijo biológico de Rubén Maulin y Luisa Pratto, dos sobrevivientes del terrorismo de estado. En el banquillo, estarán el jefe del grupo de tareas que operó en la III Brigada Aérea de Reconquista, Danilo Sambuelli; la apropiadora Cecilia Góngora -como se conoce la causa- y la médica que atendió el parto, Elsa Nasatsky de Martino. Sambuelli ya cumple una condena --en su casa-﷓ a 21 años de prisión por secuestros y torturas de 38 militantes políticos, entre ellos Maulín y la "violación agravada" de Griselda Pratto, hermana de Luisa. Mientras que las dos mujeres imputadas están "en libertad bajo caución".

El fiscal Roberto Salum investigó el caso de José Luis (que aún tiene el apellido de sus apropiadores) como uno de los "niños robados como 'botín de guerra'. De manera de hacerlos desaparecer, anular su identidad y privarlos de vivir con su legítima familia, de todos sus derechos y de su libertad", dijo al citar a las Abuelas de Plaza de Mayo.

"El núcleo de ese accionar delictivo radicó en el traspaso de niños de un grupo a otro, produciéndose en ese contexto otros posibles delitos, tales como la falsificación de certificaciones de niños nacidos vivos, la inscripción dolosa de los recién nacidos como hijos de sus sustractores, o bien adopciones fraguadas. Todos, tendientes a asegurar la impunidad de los autores y partícipes, resultando esos niños sometidos al mismo proceso de desaparición y victimización, sustraídos de sus madres luego del parto, o en otros lugares, puestos fuera del ámbito familiar, retenidos, ocultados, o sea privados de libertad y de identidad", planteó Salum en el requerimiento del juicio.

José Luis nació mientras su familia biológica sufría la persecución del terrorismo de estado. Maulín y su madre ya habían sido detenidos, lo mismo ocurrió con tres hermanos de Luisa Pratto y otros compañeros de militancia. Luisa había quedado sola, embarazada y con dos hijos pequeños. Una semana antes del parto, una tía de Maulín le presentó a Cecilia Góngora. "Ella te va a ayudar a tener el bebé porque acá no podés quedarte con otro chico más", le dijo. "Ahí conocí a esa señora Cecilia Góngora de Segretin. Ella me dijo que me iba a ayudar con el bebé. 'Yo te voy a llevar al sanatorio, te voy a pagar todo'. No me dijo que me iba a robar el bebé", declaró en la causa.

El 26 de marzo de 1977, Góngora llevó a Luisa al Sanatorio Reconquista. "Llegué a las diez de la mañana", dijo. Nunca le preguntaron su nombre. "Paso directamente a la sala de parto, donde estaba la doctora Nasatsky de Martino. Tengo el bebé a las diez y media, un varón. Me descompuse ese día, estaba mal emocionalmente. La doctora me dijo que me llevaran a una sala".

A las tres horas, llegó "el médico pediatra, el doctor Restanio. Me trae el bebé y me dice que le diera de mamar. Ahí me doy cuenta de que me decía Cecilia, no dije nada". Poco después, llegó al sanatorio Griselda Pratto, la hermana menor de Luisa. Sambuelli la había liberado en la III Brigada Aérea, donde cumplió sus 17 años en un martirio. Un secuestro de casi un mes y medio, entre el 5 de febrero y el 26 de marzo, torturada y convertida en esclava sexual del grupo de tareas. Sambuelli la dejó ir ese 26 de marzo, el día del parto, "le dio unas monedas y le dijo que fuera al Sanatorio Reconquista", donde estaba Luisa.

"Griselda llegó justo cuando el doctor Restanio me había traído el bebé. Ella lo alzó y yo le dije que no lo quería ver. Mi hermana me preguntó si lo iba a dejar ahí y le dije que yo no lo podía llevar, que lo tenía que entregar. Mi hermana me dijo que no y le dije que si no lo hacía me iban a matar. Le dije que no podía hablar. Llegó entonces la doctora Martino y se lo sacó de los brazos porque Griselda hablaba muy fuerte y no se tenían que enterar otras personas. Salí del sanatorio sin mi hijo", relató Luisa.

domingo, 8 de diciembre de 2013

No al traslado del BNGD : Los motivos de los familiares

Quiero explicar porqué junto con otros familiares nos oponemos al traslado del BNDG y porqué algunos familiares y compañeros piden que la justicia declare la inconstitucionalidad de 2 artículos de la ley 26548 reglamentada este año.

La respuesta es muy simple: El BNDG es la herramienta que va a permitir que mi hermana junto con tantas otras personas apropiadas siendo bebés puedan saber quiénes son.

Junto con otros familiares y compañeros, Chicha y Mirta defienden al BNDG que ayudaron a crear y que está funcionando perfectamente. Lo intentan defender a través de una causa judicial, porque las modificaciones que se pretenden realizar pueden perjudicar su funcionamiento.

Lo defienden de una mezquindad incomprensible que modificó el objeto para el cuál fue creado y restringió el acceso al BNDG y al derecho a la identidad.

Varios compañeros y familiares, nos opusimos en primer lugar a la sanción de la ley 26548 que no “reglamenta al BNDG” cómo se quiere hacer creer, sino que modifica entre otras cosas, el objeto fundacional del Banco que fue creado por la ley 23511 en 1989.

En el año 2009, a pesar de las cartas enviadas a los legisladores se negó cualquier posibilidad de debatir los artículos que consideramos perjudican el funcionamiento del Banco y sobre todo aquellos que lesionan derechos adquiridos.

Se esgrimió en aquel momento (y se sigue esgrimiendo!) que esta ley iba a acelerar los tiempos de los análisis, cuando los tiempos de los análisis, por lo menos desde el año 2006 a la fecha, son los que corresponden (1 a 2 meses según la complejidad de cada caso). Y la verdadera dificultad para la identificación de nuestros familiares apropiados no se encuentra en esta instancia sino en las previas: su paso por la justicia en la que muchos jueces y fiscales demoran por años las investigaciones o directamente las obstaculizan, o en su paso por la CONADI, creada en 1992 y regulada por la ley 25457 del 2001, una ley de una carilla y media que aun no ha sido reglamentada.

El traslado que ahora se quiere llevar a cabo se apoya en la ley 26548 y su reglamentación deficiente e incompleta de principios de este año.

Quiénes seguimos de cerca este proceso de cambio que se quiere instrumentar en el BNDG, vimos con asombro y angustia cómo a fines del año pasado se nombró a una persona completamente inadecuada para llevar a cabo la tarea del “traspaso de órbita” y cómo esta persona, que perseguía otros fines para los recursos del BNDG, fue la encargada de “acondicionar” el lugar al cuál se quiere mudar al BNDG. Un lugar más chico que no contempla las necesidades de funcionamiento de las distintas áreas técnicas del Banco.

A pesar de que dicha persona no se encuentra más en esa función se insiste con un traslado que va a perjudicar el funcionamiento de un organismo que dio sus primero pasos en el sector de inmunología del Hospital Durand en 1984 y en estos 29 años ha funcionado en pacífica convivencia con dicho servicio.

Es preciso aclarar que el BNDG no es propiedad de ninguna organización, sino de quiénes hemos dejado sus muestras allí, ya que estas muestras conforman el Banco.

Clara Petrakos

jueves, 31 de octubre de 2013

Cinco detenidos por la apropiación ilegal de tres hermanos durante la dictadura

Una causa sobre la burocracia del terror

Los involucrados son dos ex secretarios y la psicóloga de un juzgado, la directora de un hogar de menores y un hombre encargado de la guarda de una de las víctimas. Los menores fueron enviados al Hogar Belén, donde los maltrataron, aunque su familia los reclamaba.

Dos ex secretarios y la psicóloga de un juzgado de Menores de Lomas de Zamora fueron detenidos e indagados por su posible participación en la apropiación ilegal de tres hermanos durante la última dictadura. El caso tuvo como epicentro el juzgado a cargo de Marta Delia Pons, quien llegó a decirle a una Abuela de Plaza de Mayo que no pensaba devolver nietos de desaparecidos porque “sus hijos eran terroristas”, y que murió impune en 1994. Los menores, que en 1977 tenían 2, 4 y 5 años, estuvieron hasta el retorno de la democracia en el Hogar Casa de Belén, de Banfield, donde fueron sometidos a maltratos y abusos sexuales. Por estos delitos también fueron indagados y detenidos la mujer que tenía a su cargo ese “hogar” y un hombre acusado como coautor de violación, agravada por su responsabilidad como encargado de la guarda de la víctima.

Los hermanos Carlos Alberto, María Ester y Alejandro Ramírez fueron testigos el 14 de marzo de 1977 del operativo en el que fue asesinada su madre, Vicenta Orrego Meza, junto con Florencia Ruival (embarazada) y José Luis Alvarenga. Los dos últimos fueron enterrados como NN en cementerios de Grand Bourg y Rafael Calzada e identificados años después por el Equipo Argentino de Antropología Forense. El tiroteo ocurrió en una casa del barrio San José, en Almirante Brown. Carlos, de cinco años, fue herido al ser rozado por un proyectil en la cabeza. Los militares y policías que intervinieron abandonaron a los niños, que quedaron al cuidado de un matrimonio vecino. Les dijeron que volverían a buscarlos, pero nunca aparecieron. El matrimonio se presentó luego en la comisaría y finalmente los llevó al tribunal de menores de Lomas de Zamora a cargo de Pons. La jueza, quien se ufanaba de derivar a los niños “a familias decentes” y con los años se convertiría en icono de la complicidad del Poder Judicial con el plan sistemático de robo de bebés, ordenó alojarlos primero en el hogar Leopoldo Pereyra y luego en la Casa de Belén.

Casa de Belén estaba a cargo del matrimonio que formaban Manuel Maciel y Dominga Vera, que vivían allí con sus tres hijos, más los niños derivados por la Justicia. Pese a que el padre de los hermanos, Julio Ramírez Domínguez, estaba vivo (en la cárcel), los niños fueron bautizados e inscriptos en un colegio con el apellido Maciel. Cuando María Ester preguntaba por sus padres le respondían pegándole o insultándola con frases como “tu mamá era una puta y tu papá un terrorista, borracho, que tenía muchas armas y mataba gente”. Según consta en la causa, en el juzgado de Pons llegaron a decirles “ustedes son hijos del diablo”, mientras la jueza interceptaba las cartas que les enviaba el padre y le impedía a una tía tomar contacto con los niños.

“Los pedía una tía paterna”, recordó durante el juicio por el plan sistemático de robo de bebés María Felicitas Elías, entonces asistente social del juzgado. “La visité y redacté un informe a favor de darle la guarda, pero la jueza me llamó a su despacho y me dijo que no era lo que esperaba, que eran hijos de un paraguayo montonero que había desafiado la Constitución Nacional y no merecía recuperarlos”, relató. Fue en el contexto de Casa de Belén en el que, sin la madre, distanciados del resto de la familia, los hermanos fueron sometidos a tormentos físicos y psíquicos, violaciones y otros delitos sexuales por quienes estaban al frente del “hogar” y por dos hombres que visitaban el lugar como “padrinos”. El calvario se prolongó hasta 1984, cuando con la ayuda de Emilio Mignone y psicólogos del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lograron reencontrarse con su padre, con quien se fueron a vivir a Suecia.

La causa fue reimpulsada por el CELS, comenzó a investigarse en el juzgado a cargo de Daniel Rafecas, y por la jurisdicción donde estaba la Casa de Belén fue enviada finalmente al juzgado federal de Lomas de Zamora, a cargo de Carlos Ferreiro Pella. El magistrado caratuló los delitos como sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años en concurso ideal con alteración y supresión del estado civil de menores y violación doblemente agravada por haber causado un grave daño en la salud de las víctimas y por el rol de encargados de guarda de los victimarios. Los ex secretarios de Pons que fueron indagados son Lisandro Luis Chiavaro y Norma Susana Pellicer, ambos como partícipes necesarios de las apropiaciones. La licenciada en psicología María Teresa Gómez, responsable de las inspecciones que ordenaba el juzgado, fue imputada además como partícipe necesaria de las violaciones agravadas. Como coautora de las apropiaciones y partícipe necesaria de las violaciones fue indagada Dominga Vera (su esposo no, porque falleció), en tanto Juan Carlos Milone rinde cuentas como coautor de las violaciones.

jueves, 8 de agosto de 2013

El 'nieto' 109 de la dictadura argentina : niño chileno robado en la Operación Cóndor

Es uno de los 500 bebés robados a sus padres durante la dictadura argentina
Las abuelas de la Plaza de Mayo han conseguido identificarle

Jorge Barreno | Santiago de Chile
La agrupación argentina Abuelas de Plaza de Mayo ha anunciado una nueva restitución de identidad, la número 109 desde que se fundó la organización en 1977. Después de casi 38 años, Pablo Germán Athanasiu Laschan, hijo de chilenos extraditados, capturado durante la dictadura militar argentina, acaba de enterarse de quiénes eran sus verdaderos padres.

Así lo ha dado a conocer Estela de Carlotto, titular de la agrupación de derechos humanos, en una rueda de prensa en la que Pablo Germán no estuvo presente. "Es un afianzamiento de la democracia", dijo Carlotto, que aseguró que Athanasiu Laschan está conmocionado y que ahora "hay que darle tiempo, cuidarlo y acompañarlo".

El joven, que había nacido el 29 de octubre de 1975, fue secuestrado junto a sus padres el 15 de abril de 1976, cuando tenía cinco meses y medio. Era hijo del matrimonio chileno integrado por Frida Laschan Mellado y Ángel Athanasiu Jara, militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Su madre, Frida Laschan Mellado, nació el 10 de agosto de 1947 en Chile. Durante el gobierno de la Unión Popular de Salvador Allende, Frida ocupó un cargo en la Corporación de la Reforma Agraria (CORA). Su padre Ángel Athanasiu Jara, también había nacido en Chile el 15 de septiembre de 1954.

En marzo de 1974, después del golpe de Estado que dio Augusto Pinochet, Frida comenzó a ser perseguida por las fuerzas de seguridad chilenas. Tras pasar unos cuantos días en una comisaría de Lautaro, a unos 700 kilómetros al sur de la capital, y otra semana en una comisaría de Santiago de Chile, Frida se exilió en Buenos Aires, donde le esperaba su marido Ángel.

Ambos comenzaron a militar en el PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Vivieron ocho meses en Capital Federal y después se mudaron a San Martín de los Andes, Neuquén, hasta mediados de 1975. Como estaban siendo vigilados por los militares argentinos, Ángel y Frida, ya embarazada, decidieron volver a Buenos Aires.
El secuestro

En abril de 1976, la pareja y el pequeño fueron secuestrados del hotel en el que vivían, en un operativo realizado por fuerzas de seguridad dentro del Plan Cóndor, un grupo de operaciones coordinadas entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América.

Pablo Germán fue anotado como hijo propio con fecha de nacimiento 7 de enero de 1976, por un matrimonio con estrecha vinculación al régimen cívico-militar- Su padrastro se encuentra hoy detenido por una causa relacionada con crímenes de lesa humanidad.

Desde el secuestro de Ángel, Frida y Pablo, las familias Athanasiu y Laschan realizaron diversas denuncias e incluso viajaron a Buenos Aires para dar con el paradero de los jóvenes desaparecidos y el bebé. Los buscaron infructuosamecamente en cárceles, asilos y orfanatos.

A los 8 años el niño se enteró que era adoptado, a los 16, que era hijo de detenidos desaparecidos. Según la información dada a conocer por las Abuelas de Plaza de Mayo, en 1982 se llevó a cabo la denuncia por su desaparición -fue una de las primeras de la Asociación- ante el juzgado Federal Número 1, actualmente a cargo de la jueza María Romilda Servini de Cubría.

En abril de este año, y gracias a las informaciones que indicaban que podía ser hijo de desaparecidos, la organización Abuelas de Plaza de Mayo instaron a Pablo Germán a que se hiciera unas muestras de ADN para corrobrar la identidad de sus progenitores. En el proceso intervino la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Hace un mes, Pablo Germán accedió voluntariamente a realizarse el examen inmunogenético. El 5 de agosto, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) le informó, en un 99,99 por ciento de acierto, su pertenencia al grupo familiar Athanasiu Laschan.

“En nuestro corazón, en mi familia, mi hermana, no hay resentimiento, no hay rencor, no hay odio. Hay mucho perdón. Y de entender que nos tocó formar parte de una etapa en la Histioria de nuestro país”, había dicho hace unos años la tía de Pablo Germán, María Elena Athanasiu, a TVN de Chile.

“Que sepa que somos una familia normal, que aquí solamente va a encontrar cariño, respeto, amor, el amor incondicional ‘na más”, añadió la tía del chileno recuperado. Durante la dictadura argentina, que hizo desaparecer a cerca de 30.000 personas, unos 500 bebés fueron robados a sus padres.

jueves, 16 de mayo de 2013

Detuvieron a un miembro del Movimiento familiar cristinao por el robo de una hija de desaparecidos

La Iglesia y las apropiaciones de bebés

El juez Sebastián Ramos procesó y ordenó detener a Francisco Martín Zabalo por su participación durante la dictadura en la apropiación de una niña nacida en Campo de Mayo, hija de María Teresa Trotta y Roberto Castelli.

Un miembro del Movimiento Familiar Cristiano fue detenido y procesado por su participación en la apropiación ilegal de una menor nacida en cautiverio durante la dictadura. Se trata de Francisco Martín Zabalo, quien según la investigación del juez federal Sebastián Ramos mantenía un “vínculo personal” con el general Juan Bautista Sasiaiñ, uno de los máximos jefes del centro clandestino El Vesubio. El magistrado consideró probada la “participación criminal necesaria” de Zabalo en el robo de la segunda hija de María Teresa Trotta y Roberto Castelli, militantes montoneros detenidos-desaparecidos en El Vesubio. La niña nació en cautiverio tras el traslado de su madre al Hospital Militar de Campo de Mayo. Se trata del segundo caso en el que se prueba la connivencia entre esa organización de la Iglesia Católica y represores en el robo de bebés nacidos en cautiverio en Campo de Mayo.

“Es importante porque hasta ahora no había ningún imputado en la causa, no se entendía quién cometió el robo, pero por sobre todo es una medida que permite indagar en todo un sistema del que participó el Movimiento Familiar Cristiano”, destacó Verónica Castelli, miembro de HIJOS Capital y hermana de la mujer apropiada, que recuperó su identidad en 2008. “Exigimos que se avance en las investigaciones sobre esta institución que fue parte de la maquinaria del terror y partícipe de uno de los delitos de lesa humanidad que hoy tiene víctimas que siguen sin conocer su identidad: nuestros hermanos apropiados”, expresó HIJOS.

Ramos procesó a Zabalo en la causa caratulada “N.N. Movimiento Familiar Cristiano y otros s/ supresión de identidad” por su “participación criminal necesaria”. El dato clave fue el estrecho vínculo con Sasiaiñ, quien murió sin condena pero llegó a estar procesado en la causa por el plan sistemático de apropiación de menores. El juez estableció que Zabalo “colaboró con quienes sustrajeron a la menor en el ocultamiento que tuvo como objeto impedir la reanudación del vínculo de origen que fue quebrantado con su madre tras el parto en el Hospital Militar y con su familia biológica”. El feligrés también “colaboró con el ocultamiento de su identidad, suprimida desde el momento en que se fraguó ideológicamente el acta de hallazgo de la niña, hasta su inscripción en los registros oficiales respectivos, hasta llegar a su adopción, todo lo cual se desvaneció en el año 2008 con el conocimiento de su origen biológico”.

Según el comunicado de HIJOS, Zabalo integró la comisión directiva del “Equipo Asistencial y de Adopción San José” del Movimiento. El juez sostuvo que “quedó en evidencia el vínculo entre el robo de la bebé a su madre en el Hospital Militar de Campo de Mayo y su entrega al Movimiento Familiar Cristiano para ser dada en adopción” y consideró que por el lugar que ocupaba Zabalo no podía desconocer el caso. Un dato fundamental para el procesamiento es el “vínculo personal” con Sasiaiñ, ex jefe de la Policía Federal y segundo de Carlos Suárez Mason en Vesubio. Sobrevivientes del centro clandestino declararon que Sasiaiñ visitaba el lugar mientras Trotta estaba en cautiverio. El juez tuvo en cuenta que Sasiaiñ fue procesado por el robo de bebés y que fue justamente Zabalo, su ex compañero de promoción del Colegio Militar en 1947, el garante del arresto domiciliario del que se benefició en sus últimos tiempos.

“Con este procesamiento queda demostrada la vinculación del Movimiento con los genocidas, particularmente con los que estuvieron en el centro clandestino de Campo de Mayo. Zabalo fue procesado por ser parte del circuito entre los centros clandestinos El Vesubio y Campo de Mayo y la posterior entrega en adopción de los niños nacidos allí a través del Movimiento Familiar Cristiano. No es casual que uno de sus miembros haya sido nada más y nada menos que el genocida Jorge Rafael Videla”, recordó HIJOS en un comunicado.

“Necesitamos saber la verdad. Necesitamos justicia: que los culpables no queden impunes –destacó HIJOS–. La cúpula de la Iglesia debe responder ante el Poder Judicial por su participación en estos delitos. No fueron casos aislados: fueron instituciones al servicio del terrorismo de Estado.”

miércoles, 15 de mayo de 2013

Nuevo represor detenido : el ex jefe de la RIBA

El juez federal Daniel Rafecas arrestó al ex comodoro de la Fuerza Aérea Luis Tomás Trillo, ex jefe de la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA), en el marco de la causa que investiga la desaparición de Patricia Roisinblit, hija de la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

La detención la concretó en Santa Fe la División Interpol de la Policía Federal, y desde allí fue trasladado, incomunicado, a la Unidad 29 del Servicio Penitenciario Federal, en los tribunales federales de Comodoro Py. El juez ya lo indagó por las privaciones ilegales de la libertad de Patricia Roisinblit y su esposo, José Manuel Pérez Rojo.
En esta investigación se dispuso ya la detención, el allanamiento del domicilio y la detención del brigadier general retirado de la Fuerza Aérea Omar Domingo Rubens Graffigna, quien también ya prestó declaración indagatoria. También fue arrestado el ex agente de inteligencia de la Fuerza Aérea Francisco Gómez, condenado en 2005 por la apropiación del hijo menor de Roisinblit y Pérez Rojo.

La medida fue dictada por Rafecas en el marco de la causa Primer Cuerpo de Ejército, en la cual se investigan las violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura cívico militar. En particular, el magistrado investiga la privación ilegal de la libertad de Patricia Julia Roisinblit y José Manuel Pérez Rojo, secuestrados el 6 de octubre de 1978 y alojados en la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA), sede Morón, donde permanecieron al menos hasta el 14 de noviembre siguiente. Ambos se encuentran desaparecidos.

José Manuel Pérez Rojo fue secuestrado en Martínez el 6 de octubre de 1978. El mismo día se llevaron de su casa a su mujer, Patricia Julia Roisinblit, con un embarazo de ocho meses, y dejaron en manos de la familia paterna a su hija Mariana, de quince meses. A ambos se los mantuvo cautivos en la RIBA, cuyo jefe al momento de los hechos era el ex comodoro Luis Tomás Trillo. A mediados de noviembre, Patricia Roisinblit fue trasladada al centro clandestino de detención ESMA, para dar a luz a su segundo hijo, un varón, que fue sustraído y apropiado, y que conoció su verdadera identidad recién en el 2001, a los 23 años.

La Regional de Inteligencia o RIBA formó parte del circuito represivo desplegado en la llamada Subzona 16, que comprendía los partidos de Morón, Merlo y Moreno y que tuvo por epicentro el centro clandestino de detención y tortura conocido como Mansión Seré, ubicado en Castelar, como también a la Primera Brigada Aérea de Palomar, la VII Brigada Aérea de Morón, la comisaría de Castelar, la comisaría de Haedo y la comisaría primera de Morón.
En el marco de la misma causa, el juez Rafecas dispuso en agosto de 2011 el procesamiento y la elevación a juicio del brigadier mayor retirado Miguel Angel Ossés, quien se desempeñó como jefe del Comando de Operaciones Aéreas, y dependía en forma directa de Orlando Ramón Agosti, comandante en jefe de la Fuerza Aérea. Ossés también habría ejercido la Jefatura del Comando de Operaciones Marco Interno, del cual dependía la Fuerza de Tareas 100, un órgano especialmente creado en el ámbito de la Fuerza Aérea Argentina para el despliegue del accionar “antisubversivo” en el territorio bajo su jurisdicción. Este represor era a su vez el jefe directo del brigadier mayor Hipólito Mariani y del brigadier César Comes, condenados ambos por el Tribunal Oral Federal 5