martes, 26 de abril de 2011

El secuestro de Clara Anahí

Por Alejandra Dandan

Lilian Marta Stancati esperó muchos años para permitirse recordar lo que escuchó sobre varios operativos sucedidos en su calle durante la última dictadura. Y luego para contarlos. Un día, alrededor del año 2000, supo que María Isabel de Mariani todavía no sabía qué había pasado con su nieta Clara Anahí. Lilian apenas tenía un dato, cuando encontró la forma de acercarse, se lo dijo. En noviembre de 1976, Lilian trabajaba en la delegación municipal de City Bell. En la delegación había dos policías encargados de la seguridad. Uno de ellos, el más charlatán, le contó a Lilian días después que en el bombardeo a la casa de la calle 30 no habían muerto todos, que se salvó una nena: “Me dijo que la nena no había muerto porque la guardaron muy bien adentro de una bañera o a veces me parece que me dijo del placard, no me acuerdo, sí que la resguardaron con mantas y colchones y le guardaron la vida”. Ese policía también le aseguró que la nena se la había entregado a un alto jefe de la policía, cuya mujer no podía tener hijos

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